Este es el plan de Trump para Venezuela, con sus plazos
Este es el plan de Trump para Venezuela, con sus plazos
Hola Gepete:
Hoy lunes, ABC ha conocido nuevos detalles del plan de la Administración Trump para la transición política en Venezuela. Un alto funcionario del Departamento de Estado ha explicado por primera vez un calendario concreto, con fechas, compromisos del chavismo y una hoja de ruta para desmontar las instituciones que permitieron a Nicolás Maduro mantenerse en el poder.
La prioridad de Washington es sustituir a los magistrados del Tribunal Supremo, reformar el Consejo Nacional Electoral y declarar después la ausencia definitiva de Maduro. Solo entonces se convocarían las elecciones presidenciales, pasados unos seis meses tras esa reforma electoral. La Casa Blanca considera que votar antes, con los organismos actuales, supondría repetir los errores de 2024, cuando Nicolás Maduro robó las elecciones.
«Hay que arrancar esa infraestructura y sustituirla por otra nueva. No puede haber elecciones creíbles en el país mientras siga existiendo», explica el alto funcionario estadounidense en una conversación con periodistas.
La Administración quiere además recuperar la economía y garantizar la cooperación de las fuerzas de seguridad para que el próximo presidente, sea quien sea, pueda gobernar. La Administración Trump ha confirmado que Delcy Rodríguez ha aceptado los plazos negociados y que Estados Unidos mantiene las sanciones como instrumento de presión.
Estos son los seis pasos del plan, con los plazos conocidos hasta ahora:
1. Antes de mediados de diciembre de 2026. Renovación completa del Tribunal Supremo de Justicia. Un comité pactado por el chavismo y representantes de la oposición seleccionará a los 32 magistrados. Jorge Rodríguez deberá conseguir que la Asamblea Nacional apruebe los nombramientos. «El objetivo es tener un nuevo Supremo antes de que termine este año, es decir, hacia mediados de diciembre».
2. Poco después de diciembre. Sustitución de los integrantes del Consejo Nacional Electoral y eliminación de sus competencias políticas. Ya no podrá inhabilitar candidatos ni impedir el registro de partidos. Sus funciones serán exclusivamente técnicas y los nombramientos no necesitarán aprobación parlamentaria. «Nuevo Supremo antes de terminar el año. Nuevo CNE poco después».
3. Después de ambas reformas. Declaración de la ausencia definitiva de Maduro. Washington quiere que Delcy Rodríguez impulse ese reconocimiento formal para abrir la sucesión presidencial. «Delcy tendrá que declarar una vacante en la Presidencia, una vacante permanente. Todavía no lo han hecho».
4. Tras la declaración de la vacante. Convocatoria de elecciones presidenciales. El funcionario estadounidense habla de un plazo de seis meses, aunque el artículo 233 de la Constitución venezolana establece treinta días. No se ha anunciado una fecha electoral. «El nuevo CNE determinará la fecha de esas elecciones».
5. Durante todo el proceso. Apertura política: funcionamiento libre de los partidos, regreso de exiliados, libertad de prensa, acceso a televisión y redes sociales y garantías para hacer campaña sin represalias. «No se pueden celebrar elecciones si los dirigentes políticos no pueden expresarse sin temor a detenciones».
6. En paralelo, antes del relevo presidencial. Recuperación económica, inversiones petroleras, reorganización financiera y acuerdos con los aparatos militares y policiales para evitar que un nuevo Gobierno herede un Estado ingobernable. «No podemos permitir que un Gobierno elegido democráticamente herede un apocalipsis económico que acabe derribándolo».
¿Y cuándo quiere Washington tenerlo todo terminado? El Departamento de Estado no ha fijado una fecha electoral, pero sí ha dejado claro que pretende completar la transición bastante antes del final del mandato de Trump, en enero de 2029.
«Tenemos unos plazos que ellos han aceptado y, hasta ahora, han cumplido todos», ha dicho el funcionario sobre las autoridades de Delcy Rodríguez. Y ha lanzado una advertencia: «¿Y si intentan hacernos esperar dos años? Eso no va a ocurrir».
Por cierto, sobre el regreso de María Corina Machado, el secretario de Estado Marco Rubio ha dicho, en otra conversación de la que informo en ABC, que Washington había hablado «semanas y semanas atrás» con el Gobierno de Delcy Rodríguez para exigir garantías de que pudiera volver sin sufrir represalias. «Nos dijeron que podía aterrizar en el aeropuerto si quería. Y nosotros se lo comunicamos a su equipo», ha revelado. Rubio asegura que solo le desaconsejó regresar inmediatamente después de los terremotos de junio, cuando Estados Unidos estaba concentrado en las operaciones humanitarias. También atribuye los obstáculos que encontró Machado en sus intentos anteriores a las reticencias de otros países, no de Washington. Sobre su llegada del domingo, ha sido categórico: «No tuvo problemas para entrar ni los ha tenido una vez dentro del país».
David Alandete
ABC
--------
Hoy lunes, ABC ha conocido nuevos detalles del plan de la Administración Trump para la transición política en Venezuela. Un alto funcionario del Departamento de Estado ha explicado por primera vez un calendario concreto, con fechas, compromisos del chavismo y una hoja de ruta para desmontar las instituciones que permitieron a Nicolás Maduro mantenerse en el poder.
La prioridad de Washington es sustituir a los magistrados del Tribunal Supremo, reformar el Consejo Nacional Electoral y declarar después la ausencia definitiva de Maduro. Solo entonces se convocarían las elecciones presidenciales, pasados unos seis meses tras esa reforma electoral. La Casa Blanca considera que votar antes, con los organismos actuales, supondría repetir los errores de 2024, cuando Nicolás Maduro robó las elecciones.
«Hay que arrancar esa infraestructura y sustituirla por otra nueva. No puede haber elecciones creíbles en el país mientras siga existiendo», explica el alto funcionario estadounidense en una conversación con periodistas.
La Administración quiere además recuperar la economía y garantizar la cooperación de las fuerzas de seguridad para que el próximo presidente, sea quien sea, pueda gobernar. La Administración Trump ha confirmado que Delcy Rodríguez ha aceptado los plazos negociados y que Estados Unidos mantiene las sanciones como instrumento de presión.
Estos son los seis pasos del plan, con los plazos conocidos hasta ahora:
1. Antes de mediados de diciembre de 2026. Renovación completa del Tribunal Supremo de Justicia. Un comité pactado por el chavismo y representantes de la oposición seleccionará a los 32 magistrados. Jorge Rodríguez deberá conseguir que la Asamblea Nacional apruebe los nombramientos. «El objetivo es tener un nuevo Supremo antes de que termine este año, es decir, hacia mediados de diciembre».
2. Poco después de diciembre. Sustitución de los integrantes del Consejo Nacional Electoral y eliminación de sus competencias políticas. Ya no podrá inhabilitar candidatos ni impedir el registro de partidos. Sus funciones serán exclusivamente técnicas y los nombramientos no necesitarán aprobación parlamentaria. «Nuevo Supremo antes de terminar el año. Nuevo CNE poco después».
3. Después de ambas reformas. Declaración de la ausencia definitiva de Maduro. Washington quiere que Delcy Rodríguez impulse ese reconocimiento formal para abrir la sucesión presidencial. «Delcy tendrá que declarar una vacante en la Presidencia, una vacante permanente. Todavía no lo han hecho».
4. Tras la declaración de la vacante. Convocatoria de elecciones presidenciales. El funcionario estadounidense habla de un plazo de seis meses, aunque el artículo 233 de la Constitución venezolana establece treinta días. No se ha anunciado una fecha electoral. «El nuevo CNE determinará la fecha de esas elecciones».
5. Durante todo el proceso. Apertura política: funcionamiento libre de los partidos, regreso de exiliados, libertad de prensa, acceso a televisión y redes sociales y garantías para hacer campaña sin represalias. «No se pueden celebrar elecciones si los dirigentes políticos no pueden expresarse sin temor a detenciones».
6. En paralelo, antes del relevo presidencial. Recuperación económica, inversiones petroleras, reorganización financiera y acuerdos con los aparatos militares y policiales para evitar que un nuevo Gobierno herede un Estado ingobernable. «No podemos permitir que un Gobierno elegido democráticamente herede un apocalipsis económico que acabe derribándolo».
¿Y cuándo quiere Washington tenerlo todo terminado? El Departamento de Estado no ha fijado una fecha electoral, pero sí ha dejado claro que pretende completar la transición bastante antes del final del mandato de Trump, en enero de 2029.
«Tenemos unos plazos que ellos han aceptado y, hasta ahora, han cumplido todos», ha dicho el funcionario sobre las autoridades de Delcy Rodríguez. Y ha lanzado una advertencia: «¿Y si intentan hacernos esperar dos años? Eso no va a ocurrir».
Por cierto, sobre el regreso de María Corina Machado, el secretario de Estado Marco Rubio ha dicho, en otra conversación de la que informo en ABC, que Washington había hablado «semanas y semanas atrás» con el Gobierno de Delcy Rodríguez para exigir garantías de que pudiera volver sin sufrir represalias. «Nos dijeron que podía aterrizar en el aeropuerto si quería. Y nosotros se lo comunicamos a su equipo», ha revelado. Rubio asegura que solo le desaconsejó regresar inmediatamente después de los terremotos de junio, cuando Estados Unidos estaba concentrado en las operaciones humanitarias. También atribuye los obstáculos que encontró Machado en sus intentos anteriores a las reticencias de otros países, no de Washington. Sobre su llegada del domingo, ha sido categórico: «No tuvo problemas para entrar ni los ha tenido una vez dentro del país».
David Alandete
ABC
--------
Última edición por Gepete el Mar Oct 27, 2026 2:41 am, editado 1 vez en total.
- Axio
- Mensajes: 17335
- Registrado: Vie Ene 07, 2022 10:49 pm
- Ubicación: Ex-capitanía General de Venezuela
- Contactar:
Re: Este es el plan de Trump para Venezuela, con sus plazos
Gepete escribió: Lun Oct 26, 2026 5:18 pm Hola Gepete:
Hoy lunes, ABC ha conocido nuevos detalles del plan de la Administración Trump para la transición política en Venezuela. Un alto funcionario del Departamento de Estado ha explicado por primera vez un calendario concreto, con fechas, compromisos del chavismo y una hoja de ruta para desmontar las instituciones que permitieron a Nicolás Maduro mantenerse en el poder.
La prioridad de Washington es sustituir a los magistrados del Tribunal Supremo
...
bueno, ahí empezaron mal:
TRANSPARENCIA VENEZUELA DENUNCIA QUE 52 ASPIRANTES AL COMITÉ DE POSTULACIONES DEL TSJ TIENEN NEXOS POLÍTICOS
La organización no gubernamental Transparencia Venezuela reveló que 52 de los 127 aspirantes postulados para conformar el Comité de Postulaciones Judiciales presentan afiliaciones o nexos partidistas directos.
De acuerdo con el informe de la ONG, la lista de candidatos incluye a 13 militantes activos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), 30 personas vinculadas con la administración oficialista y 9 militantes pertenecientes a diversas organizaciones opositoras y minoritarias, dejando únicamente a 75 aspirantes en calidad de independientes o sin información registrada.
La institución advirtió sobre el impacto que esta composición partidista genera en la preselección de los futuros magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), recordando que el artículo 270 de la Constitución exige que esta instancia esté integrada por representantes legítimos y plurales de los distintos sectores de la sociedad civil.
A través de fichas públicas, Transparencia Venezuela documentó las designaciones, cargos estatales y trayectorias políticas de cada postulado para someter el proceso al escrutinio ciudadano e insistir en la necesidad de rescatar la independencia judicial.
"Luchamos contra tres gigantes, mi querido Sancho: la injusticia, el miedo y la ignorancia" Miguel de Cervantes
El regreso de María Corina pone a prueba la apuesta de Trump por Delcy
El regreso de María Corina pone a prueb ... por Delcy
La Nobel de la Paz logró entrar desde Colombia, Washington conocía sus planes, pero no la ayudó y ahora se va a centrar en respaldar un proceso de diálogo ya iniciado
David Alandete
Corresponsal en Washington
27/10/2026
María Corina Machado había vuelto a la Casa Blanca el 7 de marzo para pedirle a Donald Trump algo que llevaba meses reclamando. Quería regresar a Venezuela. No podía seguir indefinidamente en Estados Unidos mientras el presidente norteamericano negociaba el futuro de su país con Delcy Rodríguez, la antigua vicepresidenta de Nicolás Maduro. En aquella segunda reunión, Machado insistió en que su lugar estaba en Venezuela y en que necesitaba recuperar la iniciativa política. Trump la escuchó, pero fue tajante. No lo veía claro. Según fuentes estadounidenses conocedoras de aquella conversación, el presidente se mostró bronco y advirtió de que el regreso podía complicar los acuerdos que su Administración estaba alcanzando con el chavismo. No quería alterar una relación que empezaba a ofrecerle resultados.
Durante los meses siguientes, Machado siguió reclamando ayuda para volver. Desde la Casa Blanca le respondían que esperara. Había negociaciones pendientes, cuestiones de seguridad que resolver y una transición que Washington quería conducir a su manera. Pasaban las semanas y Rodríguez consolidaba su posición como principal interlocutora de Trump, mientras la dirigente que encarnaba la victoria de la oposición en las elecciones de julio de 2024 permanecía fuera del país.
Los terremotos del 24 de junio, que dejaron graves daños en La Guaira, precipitaron sus planes. Machado consideró que ya no podía seguir esperando. Dos días después, el viernes 26, despegó del aeropuerto de Manassas, en Virginia, convencida de que había alcanzado un entendimiento con la Administración Trump para regresar a Venezuela. Su plan era volar hasta Curazao, territorio neerlandés frente a las costas venezolanas, y continuar desde allí por mar. Las autoridades de los Países Bajos habían autorizado su llegada a la isla, pese a que tenía el pasaporte caducado.
El subsecretario de Estado, Christopher Landau, había hablado con la embajadora neerlandesa en Washington, Birgitta Tazelaar, que entendió que Estados Unidos respaldaba la operación. Pero otros responsables de la Administración pensaban lo contrario. Cuando la diplomática consultó al entonces responsable estadounidense para el continente americano, Mike Kozak, este le aclaró que Washington no apoyaba el regreso. La reconstrucción de aquellas conversaciones fue publicada por Axios.
Los neerlandeses retiraron la autorización cuando Machado ya estaba en vuelo. Su equipo intentó evitar el regreso a Virginia y pidió aterrizar en Florida para mantener abierta la posibilidad de continuar el viaje. No lo consiguió. El avión volvió a Manassas, exactamente al aeropuerto del que había salido.
Informaciones injuriosas
El distanciamiento se hizo cada vez más evidente. Aparecieron informaciones injuriosas muy críticas con Machado, algunas publicadas por Axios a partir de fuentes anónimas calificando sus intentos de «grotescos», que reflejaban las reservas de determinados responsables estadounidenses sobre su papel en la transición. La dirigente que durante años había sido uno de los principales referentes de la oposición venezolana en Washington empezaba a ser considerada por algunos sectores de la Administración como un obstáculo para sus planes.
Todo aquello sucedía mientras Trump acumulaba críticas entre los venezolanos que habían esperado que la captura de Maduro condujera al desmantelamiento del chavismo. El presidente había pasado de ordenar la operación militar que terminó con Maduro en una prisión de Nueva York a elogiar públicamente a su antigua vicepresidenta. Rodríguez era, según Trump, una mujer maravillosa. Llegó incluso a afirmar que los venezolanos bailaban en las calles para celebrar la nueva situación, una descripción que no se correspondía con lo que estaba sucediendo en el país.
El Departamento de Estado intervino para reconocerle a Rodríguez inmunidad en un procedimiento judicial, otra muestra de la importancia que Washington concedía a preservar su relación con ella. Mientras tanto, seguía habiendo presos políticos, incluidos ciudadanos españoles, pese a las promesas de Trump de conseguir su liberación. Los servicios de inteligencia continuaban funcionando y dirigentes como Diosdado Cabello conservaban posiciones dentro del aparato estatal, aunque sometidos a una presión creciente de Estados Unidos.
Sin protección de EE.UU.
La advertencia que recibió entonces el equipo de Machado fue inequívoca: si regresaba, estaría sola. Fuentes estadounidenses dijeron a ABC que no habría una operación para trasladarla, ni garantías de seguridad, ni un dispositivo para protegerla si las autoridades venezolanas decidían actuar contra ella. Sin embargo, el equipo de Machado nunca había solicitado esa protección. La dirigente preparó sus desplazamientos con sus propios medios y su propio personal de seguridad, sin ayuda directa estadounidense.
Finalmente, el domingo 25 de octubre consiguió entrar desde Colombia. Era el segundo intento organizado por esa vía y el octavo desde junio. Su equipo preparó la operación y asumió los riesgos de atravesar una frontera vigilada por los organismos de seguridad venezolanos. No hubo una operación estadounidense de rescate ni un dispositivo oficial para facilitarle el paso.
Preguntados por ABC, varios funcionarios estadounidenses admitieron que conocían los planes de Machado y que no se opusieron a ellos. Insistieron en que la Administración Trump no había facilitado la operación, pero reconocieron que estaban al corriente de los preparativos.
El regreso se produjo después de intensas discusiones dentro de una Administración dividida sobre el futuro de Venezuela. Algunos responsables consideraban que impedir, o dar la impresión de impedir, el regreso de la Nobel de la Paz suponía un coste político creciente. Otros temían que su presencia complicara la relación con Rodríguez y pusiera en peligro los acuerdos alcanzados desde enero.
Movimiento decisivo en Florida
También pesó la política interna estadounidense. Legisladores republicanos de Florida, entre ellos el senador Rick Scott, habían advertido a la Casa Blanca de las consecuencias de aparecer como responsable del bloqueo a Machado, especialmente ante las elecciones legislativas del 3 de noviembre. La comunidad venezolana, que había celebrado la captura de Maduro, contemplaba con desconcierto los elogios de Trump a Rodríguez y la continuidad de buena parte del aparato chavista. La presión de esos legisladores resultó decisiva para que Washington dejara de oponerse al regreso, aunque no llegara a respaldarlo abiertamente.
Pero la llegada de Machado a Venezuela no modifica, por ahora, las prioridades de Trump. Según las fuentes consultadas, Washington quiere preservar su relación con Rodríguez, convencido de que los acuerdos alcanzados con Caracas están dando resultados en materia petrolera, económica y de seguridad. La Casa Blanca pretende seguir negociando con los sectores del chavismo que conservan el control de las instituciones y mantiene su apuesta política por el diálogo articulado alrededor de la mesa vinculada a Norah Figuera.
Machado ha podido regresar, pero no pueder esperar que Estados Unidos modifique su estrategia para acomodarla a sus exigencias. Marco Rubio mantiene el objetivo declarado de una transición democrática, aunque la Administración considera prioritario preservar los acuerdos con Rodríguez, avanzar en las reformas negociadas y evitar una ruptura que pueda devolver la violencia a las calles.
Reacción del chavismo
Queda por ver cómo reaccionará el chavismo ante la presencia de Machado. Si las autoridades restringen sus movimientos, la someten a vigilancia o intentan detenerla, Washington tendrá que decidir hasta dónde está dispuesto a intervenir para contener los excesos del aparato de seguridad venezolano, tanto contra ella como contra otros opositores perseguidos durante años.
La relación entre Trump y Rodríguez llega así así a una prueba que hasta ahora había podido evitar. El presidente estadounidense puede seguir elogiando a su interlocutora, pero tendrá que explicar cómo encajan esos elogios con el trato que reciba la principal dirigente de la oposición. Machado ha conseguido volver a Venezuela después de meses de intentos frustrados. Lo ha hecho sin la ayuda de Washington y en un momento en el que la Casa Blanca sigue negociando el futuro del país con quienes conservan el poder.
La Nobel de la Paz logró entrar desde Colombia, Washington conocía sus planes, pero no la ayudó y ahora se va a centrar en respaldar un proceso de diálogo ya iniciado
David Alandete
Corresponsal en Washington
27/10/2026
María Corina Machado había vuelto a la Casa Blanca el 7 de marzo para pedirle a Donald Trump algo que llevaba meses reclamando. Quería regresar a Venezuela. No podía seguir indefinidamente en Estados Unidos mientras el presidente norteamericano negociaba el futuro de su país con Delcy Rodríguez, la antigua vicepresidenta de Nicolás Maduro. En aquella segunda reunión, Machado insistió en que su lugar estaba en Venezuela y en que necesitaba recuperar la iniciativa política. Trump la escuchó, pero fue tajante. No lo veía claro. Según fuentes estadounidenses conocedoras de aquella conversación, el presidente se mostró bronco y advirtió de que el regreso podía complicar los acuerdos que su Administración estaba alcanzando con el chavismo. No quería alterar una relación que empezaba a ofrecerle resultados.
Durante los meses siguientes, Machado siguió reclamando ayuda para volver. Desde la Casa Blanca le respondían que esperara. Había negociaciones pendientes, cuestiones de seguridad que resolver y una transición que Washington quería conducir a su manera. Pasaban las semanas y Rodríguez consolidaba su posición como principal interlocutora de Trump, mientras la dirigente que encarnaba la victoria de la oposición en las elecciones de julio de 2024 permanecía fuera del país.
Los terremotos del 24 de junio, que dejaron graves daños en La Guaira, precipitaron sus planes. Machado consideró que ya no podía seguir esperando. Dos días después, el viernes 26, despegó del aeropuerto de Manassas, en Virginia, convencida de que había alcanzado un entendimiento con la Administración Trump para regresar a Venezuela. Su plan era volar hasta Curazao, territorio neerlandés frente a las costas venezolanas, y continuar desde allí por mar. Las autoridades de los Países Bajos habían autorizado su llegada a la isla, pese a que tenía el pasaporte caducado.
El subsecretario de Estado, Christopher Landau, había hablado con la embajadora neerlandesa en Washington, Birgitta Tazelaar, que entendió que Estados Unidos respaldaba la operación. Pero otros responsables de la Administración pensaban lo contrario. Cuando la diplomática consultó al entonces responsable estadounidense para el continente americano, Mike Kozak, este le aclaró que Washington no apoyaba el regreso. La reconstrucción de aquellas conversaciones fue publicada por Axios.
Los neerlandeses retiraron la autorización cuando Machado ya estaba en vuelo. Su equipo intentó evitar el regreso a Virginia y pidió aterrizar en Florida para mantener abierta la posibilidad de continuar el viaje. No lo consiguió. El avión volvió a Manassas, exactamente al aeropuerto del que había salido.
Informaciones injuriosas
El distanciamiento se hizo cada vez más evidente. Aparecieron informaciones injuriosas muy críticas con Machado, algunas publicadas por Axios a partir de fuentes anónimas calificando sus intentos de «grotescos», que reflejaban las reservas de determinados responsables estadounidenses sobre su papel en la transición. La dirigente que durante años había sido uno de los principales referentes de la oposición venezolana en Washington empezaba a ser considerada por algunos sectores de la Administración como un obstáculo para sus planes.
Todo aquello sucedía mientras Trump acumulaba críticas entre los venezolanos que habían esperado que la captura de Maduro condujera al desmantelamiento del chavismo. El presidente había pasado de ordenar la operación militar que terminó con Maduro en una prisión de Nueva York a elogiar públicamente a su antigua vicepresidenta. Rodríguez era, según Trump, una mujer maravillosa. Llegó incluso a afirmar que los venezolanos bailaban en las calles para celebrar la nueva situación, una descripción que no se correspondía con lo que estaba sucediendo en el país.
El Departamento de Estado intervino para reconocerle a Rodríguez inmunidad en un procedimiento judicial, otra muestra de la importancia que Washington concedía a preservar su relación con ella. Mientras tanto, seguía habiendo presos políticos, incluidos ciudadanos españoles, pese a las promesas de Trump de conseguir su liberación. Los servicios de inteligencia continuaban funcionando y dirigentes como Diosdado Cabello conservaban posiciones dentro del aparato estatal, aunque sometidos a una presión creciente de Estados Unidos.
Sin protección de EE.UU.
La advertencia que recibió entonces el equipo de Machado fue inequívoca: si regresaba, estaría sola. Fuentes estadounidenses dijeron a ABC que no habría una operación para trasladarla, ni garantías de seguridad, ni un dispositivo para protegerla si las autoridades venezolanas decidían actuar contra ella. Sin embargo, el equipo de Machado nunca había solicitado esa protección. La dirigente preparó sus desplazamientos con sus propios medios y su propio personal de seguridad, sin ayuda directa estadounidense.
Finalmente, el domingo 25 de octubre consiguió entrar desde Colombia. Era el segundo intento organizado por esa vía y el octavo desde junio. Su equipo preparó la operación y asumió los riesgos de atravesar una frontera vigilada por los organismos de seguridad venezolanos. No hubo una operación estadounidense de rescate ni un dispositivo oficial para facilitarle el paso.
Preguntados por ABC, varios funcionarios estadounidenses admitieron que conocían los planes de Machado y que no se opusieron a ellos. Insistieron en que la Administración Trump no había facilitado la operación, pero reconocieron que estaban al corriente de los preparativos.
El regreso se produjo después de intensas discusiones dentro de una Administración dividida sobre el futuro de Venezuela. Algunos responsables consideraban que impedir, o dar la impresión de impedir, el regreso de la Nobel de la Paz suponía un coste político creciente. Otros temían que su presencia complicara la relación con Rodríguez y pusiera en peligro los acuerdos alcanzados desde enero.
Movimiento decisivo en Florida
También pesó la política interna estadounidense. Legisladores republicanos de Florida, entre ellos el senador Rick Scott, habían advertido a la Casa Blanca de las consecuencias de aparecer como responsable del bloqueo a Machado, especialmente ante las elecciones legislativas del 3 de noviembre. La comunidad venezolana, que había celebrado la captura de Maduro, contemplaba con desconcierto los elogios de Trump a Rodríguez y la continuidad de buena parte del aparato chavista. La presión de esos legisladores resultó decisiva para que Washington dejara de oponerse al regreso, aunque no llegara a respaldarlo abiertamente.
Pero la llegada de Machado a Venezuela no modifica, por ahora, las prioridades de Trump. Según las fuentes consultadas, Washington quiere preservar su relación con Rodríguez, convencido de que los acuerdos alcanzados con Caracas están dando resultados en materia petrolera, económica y de seguridad. La Casa Blanca pretende seguir negociando con los sectores del chavismo que conservan el control de las instituciones y mantiene su apuesta política por el diálogo articulado alrededor de la mesa vinculada a Norah Figuera.
Machado ha podido regresar, pero no pueder esperar que Estados Unidos modifique su estrategia para acomodarla a sus exigencias. Marco Rubio mantiene el objetivo declarado de una transición democrática, aunque la Administración considera prioritario preservar los acuerdos con Rodríguez, avanzar en las reformas negociadas y evitar una ruptura que pueda devolver la violencia a las calles.
Reacción del chavismo
Queda por ver cómo reaccionará el chavismo ante la presencia de Machado. Si las autoridades restringen sus movimientos, la someten a vigilancia o intentan detenerla, Washington tendrá que decidir hasta dónde está dispuesto a intervenir para contener los excesos del aparato de seguridad venezolano, tanto contra ella como contra otros opositores perseguidos durante años.
La relación entre Trump y Rodríguez llega así así a una prueba que hasta ahora había podido evitar. El presidente estadounidense puede seguir elogiando a su interlocutora, pero tendrá que explicar cómo encajan esos elogios con el trato que reciba la principal dirigente de la oposición. Machado ha conseguido volver a Venezuela después de meses de intentos frustrados. Lo ha hecho sin la ayuda de Washington y en un momento en el que la Casa Blanca sigue negociando el futuro del país con quienes conservan el poder.
Los detalles del plan de EE.UU. para Venezuela: nuevo Supremo en dos meses y el desmantelamiento del sistema electoral
Los detalles del plan de EE.UU. para Ve ... electoral
Se renovará el Supremo antes de mediados de diciembre, para sustituir después el Consejo Electoral y abrir entonces el proceso para convocar elecciones
Washington asegura que Delcy Rodríguez ha aceptado el calendario y mantiene las sanciones para garantizar su cumplimiento

María Corina Machado le entregó a Trump su medalla del Nobel de la Paz el pasado enero. (Reuters)
David Alandete
Corresponsal en Washington
26/10/2026
La Administración Trump ha fijado un calendario detallado para la transición política en Venezuela, con el objetivo de renovar las principales instituciones del régimen, celebrar elecciones presidenciales y culminar el proceso antes de que termine el mandato del presidente estadounidense, en enero de 2029.
Washington quiere tener un Tribunal Supremo de Justicia completamente renovado antes de mediados de diciembre, sustituir poco después el Consejo Nacional Electoral y declarar entonces la ausencia definitiva de Nicolás Maduro en la Presidencia, algo que hará Delcy Rodriguez. Ese último paso abriría el procedimiento para convocar elecciones, aunque Estados Unidos todavía no ha establecido una fecha para celebrarlas.
Los detalles fueron explicados este lunes por un alto funcionario del Departamento de Estado, bajo condición de anonimato, durante una conversación telefónica con periodistas. La exposición se produjo después de la cuarta ronda de negociaciones entre representantes del chavismo y de la oposición venezolana, que ha permitido alcanzar nuevos acuerdos sobre la renovación judicial.
Washington considera que esos avances representan la oportunidad más importante de los últimos años para construir una democracia estable en Venezuela.
La estrategia estadounidense parte de una premisa: no puede haber elecciones libres mientras los tribunales y los organismos electorales sigan controlados por las estructuras que permitieron a Maduro mantenerse en el poder. Washington atribuye al Tribunal Supremo un papel decisivo en la consolidación de la dictadura, especialmente desde 2015, cuando fue utilizado para neutralizar a la Asamblea Nacional y validar numerosas decisiones del régimen.
El Consejo Nacional Electoral, por su parte, ha servido para controlar el registro de partidos y excluir candidatos, como ocurrió con María Corina Machado antes de las presidenciales de julio de 2024.
«Hay que arrancar esa infraestructura y sustituirla por otra nueva. No puede haber elecciones creíbles en el país mientras siga existiendo», explicó el alto funcionario estadounidense. La Administración Trump quiere impedir que el chavismo pueda manipular una votación o utilizar los tribunales para anular una eventual victoria opositora.
1.- Renovación judicial, ya en marcha
El primer paso será la renovación completa del Tribunal Supremo de Justicia. Los representantes del PSUV, con Jorge Rodríguez como principal interlocutor, y los sectores opositores vinculados a la Asamblea Nacional elegida en 2015 han acordado constituir un comité de selección judicial. Ambas partes han designado a sus integrantes, fundamentalmente profesores de Derecho y juristas de reconocido prestigio que, según Washington, no son operadores políticos de los partidos.
El comité deberá examinar las candidaturas y presentar una lista consensuada de 32 magistrados. Los nombres serán remitidos después a la Asamblea Nacional, donde Jorge Rodríguez tendrá que conseguir su aprobación. El compromiso es que el Parlamento respete la selección acordada y permita constituir un Supremo completamente renovado.
«El objetivo es tener un nuevo Tribunal Supremo antes de que termine este año, es decir, hacia mediados de diciembre», precisó el funcionario. Washington considera que este acuerdo es especialmente importante porque el TSJ concentra competencias mucho más amplias que las de un Tribunal Supremo al uso y puede condicionar prácticamente todas las decisiones relevantes del Estado.
2.- Reforma exprés del CNE
La segunda reforma afectará al Consejo Nacional Electoral. Las conversaciones sobre este organismo ya han comenzado y continuarán en la siguiente ronda negociadora. Estados Unidos pretende sustituir a todos sus integrantes mediante un procedimiento similar al previsto para el Supremo, aunque con una diferencia fundamental: los nuevos nombramientos no necesitarán la ratificación de la Asamblea Nacional, lo que permitirá acelerar el proceso.
Pero Washington no quiere limitarse a cambiar los nombres. Exige también modificar las atribuciones del organismo para privarlo de cualquier capacidad de intervención política. El CNE dejará de poder impedir que un candidato concurra a unas elecciones, negar el registro de partidos o decidir quién tiene derecho a participar.
«El CNE se convertirá fundamentalmente en una plataforma técnica. Se le retirarán todos sus componentes políticos. Ya no podrá eliminar candidatos de las papeletas ni decidir quién puede presentarse y quién no», explicó la fuente estadounidense.
Sus responsabilidades quedarán limitadas a organizar los centros de votación, instalar las máquinas, contar los sufragios y anunciar los resultados. El modelo propuesto es semejante al de las autoridades electorales de los estados y condados estadounidenses. La intención es completar esta reforma poco después de constituir el nuevo Supremo, aunque todavía no existe una fecha cerrada.
3.- La ausencia definitiva de Maduro
Una vez renovadas ambas instituciones llegará el momento decisivo. Estados Unidos pretende que las autoridades venezolanas reconozcan formalmente la ausencia definitiva de Maduro, capturado el pasado 3 de enero y encarcelado desde entonces en Nueva York. Delcy Rodríguez ejerce la Presidencia de manera interina, pero el Gobierno venezolano todavía no ha declarado la falta absoluta del anterior mandatario.
«Delcy tendrá que declarar una vacante en la Presidencia, una vacante permanente. Todavía no lo han hecho», señaló el alto funcionario.
Según el calendario expuesto por Washington, esa declaración abriría un período de seis meses para celebrar nuevas elecciones, cuya fecha exacta determinaría el Consejo Nacional Electoral ya reformado. La Administración estadounidense no ha anunciado, por tanto, el año ni el mes de los comicios. Su plan establece primero la renovación del Supremo, después la del organismo electoral y, finalmente, la activación del procedimiento constitucional para elegir presidente.
Existe, sin embargo, una cuestión jurídica pendiente de aclaración. El artículo 233 de la Constitución venezolana establece un plazo de treinta días para celebrar elecciones cuando se produce una falta absoluta durante los primeros cuatro años del mandato presidencial, y no de seis meses. Washington no explicó si contempla una modificación del procedimiento o una interpretación diferente de sus disposiciones.
4.- Lecciones del fracaso de Biden
La Administración Trump considera que celebrar elecciones antes de completar estas reformas supondría repetir el fracaso de las negociaciones de Joe Biden con Maduro. Según el alto funcionario, la anterior Administración realizó concesiones irreversibles, entre ellas el levantamiento parcial de sanciones y la liberación de Alex Saab y de los sobrinos de Cilia Flores condenados por narcotráfico, sin exigir previamente la transformación de los organismos encargados de garantizar las elecciones.
«Venezuela podría celebrar unas elecciones el próximo mes. Tiene las máquinas y puede abrir los colegios electorales. Pero no serían unas elecciones libres ni justas», explicó. El objetivo estadounidense es que, una vez celebrada la votación, el partido derrotado reconozca el resultado y acepte pasar a la oposición sin recurrir a las instituciones para mantenerse en el poder.
La apertura política deberá avanzar al mismo tiempo que las reformas. Washington exige que los partidos puedan actuar libremente, que sus dirigentes recorran el país sin amenazas de detención y que los medios de comunicación permitan el acceso de todas las candidaturas. Entre las condiciones mencionó expresamente la libertad de prensa, el acceso a la televisión nacional y la posibilidad de utilizar redes sociales como X e Instagram.
5.- Reformas económicas
El plan estadounidense también contempla una recuperación económica que permita gobernar al vencedor de las elecciones. Washington teme que una oposición que llegue al poder encuentre un Estado arruinado, con una deuda extraordinaria, infraestructuras deterioradas, cortes de electricidad, inflación y unos servicios de seguridad todavía dominados por dirigentes chavistas.
El funcionario planteó un escenario hipotético: María Corina Machado gana unas elecciones y asume la Presidencia, pero no controla la Asamblea Nacional ni las fuerzas de seguridad y debe afrontar una crisis económica sin recursos suficientes. En esas condiciones, advirtió, el nuevo Gobierno podría fracasar rápidamente y comprometer toda la transición.
«Si queremos que un Gobierno elegido democráticamente tenga éxito, no podemos permitir que herede un apocalipsis económico que acabe derribándolo», explicó. Por eso Estados Unidos considera que las inversiones petroleras, la recuperación de la producción y la reorganización de las finanzas públicas deben avanzar antes de que se produzca el relevo presidencial.
6.- Pactar con los aparatos de poder
También pretende evitar una confrontación con los aparatos militares y policiales construidos durante décadas de chavismo. La Administración estadounidense considera indispensable obtener la cooperación de quienes todavía controlan las armas y los organismos de seguridad. El funcionario citó las transiciones de España, Portugal y Paraguay para defender la necesidad de negociar con responsables del régimen anterior.
«Para que una transición sea pacífica hace falta la aceptación y la cooperación de la otra parte, especialmente de quienes controlan los servicios de seguridad de un país», sostuvo. Washington considera que la alternativa podría ser una situación de violencia interna, insubordinación militar o incluso una G........ civil.
La estrategia depende, por tanto, de la colaboración de Delcy Rodríguez y de otros dirigentes chavistas. Sin embargo, Estados Unidos asegura que conserva una importante capacidad de presión. El funcionario confirmó que las autoridades venezolanas han aceptado plazos concretos y que, hasta ahora, los están cumpliendo, pese a un retraso de aproximadamente ocho semanas provocado por los terremotos de junio y las posteriores operaciones humanitarias.
«Tenemos unos plazos que ellos han aceptado y, hasta ahora, han cumplido todos y cada uno», declaró el secretario de Estado.
El funcionario recordó que Venezuela continúa sometida a numerosas sanciones estadounidenses y que buena parte de la actividad económica autorizada desde enero depende de licencias y excepciones del Departamento del Tesoro. Washington puede utilizar esas autorizaciones para incentivar el cumplimiento de los acuerdos y conserva la posibilidad de modificar su política si las negociaciones fracasan.
«Estados Unidos tiene una influencia considerable sobre el rumbo de estas conversaciones y los resultados que obtenemos de ellas», advirtió. El secretario de Estado descartó que el Gobierno interino pueda prolongar artificialmente el proceso. «¿Y si intentan hacernos esperar dos años? Eso no va a ocurrir», aseguró.
La Administración Trump no contempla necesariamente la desaparición del chavismo como fuerza política, sino su participación en un sistema donde pueda perder elecciones y ejercer la oposición sin controlar los tribunales ni los organismos electorales. El objetivo es construir una democracia capaz de sobrevivir a varias alternancias políticas, evitar una nueva crisis institucional y facilitar el regreso de los millones de venezolanos que han abandonado el país.
El gobierno de EE.UU. considera que las negociaciones actuales representan la mejor oportunidad de los últimos años para conseguirlo y quiere completar la transición durante su etapa al frente de la diplomacia estadounidense, sin agotar el mandato de Trump.
«Hay que cambiar la infraestructura electoral, no dentro de diez años, ni de cinco, ni de dos. Tiene que hacerse rápidamente, dentro de los plazos que hemos establecido», concluyó.
Se renovará el Supremo antes de mediados de diciembre, para sustituir después el Consejo Electoral y abrir entonces el proceso para convocar elecciones
Washington asegura que Delcy Rodríguez ha aceptado el calendario y mantiene las sanciones para garantizar su cumplimiento

María Corina Machado le entregó a Trump su medalla del Nobel de la Paz el pasado enero. (Reuters)
David Alandete
Corresponsal en Washington
26/10/2026
La Administración Trump ha fijado un calendario detallado para la transición política en Venezuela, con el objetivo de renovar las principales instituciones del régimen, celebrar elecciones presidenciales y culminar el proceso antes de que termine el mandato del presidente estadounidense, en enero de 2029.
Washington quiere tener un Tribunal Supremo de Justicia completamente renovado antes de mediados de diciembre, sustituir poco después el Consejo Nacional Electoral y declarar entonces la ausencia definitiva de Nicolás Maduro en la Presidencia, algo que hará Delcy Rodriguez. Ese último paso abriría el procedimiento para convocar elecciones, aunque Estados Unidos todavía no ha establecido una fecha para celebrarlas.
Los detalles fueron explicados este lunes por un alto funcionario del Departamento de Estado, bajo condición de anonimato, durante una conversación telefónica con periodistas. La exposición se produjo después de la cuarta ronda de negociaciones entre representantes del chavismo y de la oposición venezolana, que ha permitido alcanzar nuevos acuerdos sobre la renovación judicial.
Washington considera que esos avances representan la oportunidad más importante de los últimos años para construir una democracia estable en Venezuela.
La estrategia estadounidense parte de una premisa: no puede haber elecciones libres mientras los tribunales y los organismos electorales sigan controlados por las estructuras que permitieron a Maduro mantenerse en el poder. Washington atribuye al Tribunal Supremo un papel decisivo en la consolidación de la dictadura, especialmente desde 2015, cuando fue utilizado para neutralizar a la Asamblea Nacional y validar numerosas decisiones del régimen.
El Consejo Nacional Electoral, por su parte, ha servido para controlar el registro de partidos y excluir candidatos, como ocurrió con María Corina Machado antes de las presidenciales de julio de 2024.
«Hay que arrancar esa infraestructura y sustituirla por otra nueva. No puede haber elecciones creíbles en el país mientras siga existiendo», explicó el alto funcionario estadounidense. La Administración Trump quiere impedir que el chavismo pueda manipular una votación o utilizar los tribunales para anular una eventual victoria opositora.
1.- Renovación judicial, ya en marcha
El primer paso será la renovación completa del Tribunal Supremo de Justicia. Los representantes del PSUV, con Jorge Rodríguez como principal interlocutor, y los sectores opositores vinculados a la Asamblea Nacional elegida en 2015 han acordado constituir un comité de selección judicial. Ambas partes han designado a sus integrantes, fundamentalmente profesores de Derecho y juristas de reconocido prestigio que, según Washington, no son operadores políticos de los partidos.
El comité deberá examinar las candidaturas y presentar una lista consensuada de 32 magistrados. Los nombres serán remitidos después a la Asamblea Nacional, donde Jorge Rodríguez tendrá que conseguir su aprobación. El compromiso es que el Parlamento respete la selección acordada y permita constituir un Supremo completamente renovado.
«El objetivo es tener un nuevo Tribunal Supremo antes de que termine este año, es decir, hacia mediados de diciembre», precisó el funcionario. Washington considera que este acuerdo es especialmente importante porque el TSJ concentra competencias mucho más amplias que las de un Tribunal Supremo al uso y puede condicionar prácticamente todas las decisiones relevantes del Estado.
2.- Reforma exprés del CNE
La segunda reforma afectará al Consejo Nacional Electoral. Las conversaciones sobre este organismo ya han comenzado y continuarán en la siguiente ronda negociadora. Estados Unidos pretende sustituir a todos sus integrantes mediante un procedimiento similar al previsto para el Supremo, aunque con una diferencia fundamental: los nuevos nombramientos no necesitarán la ratificación de la Asamblea Nacional, lo que permitirá acelerar el proceso.
Pero Washington no quiere limitarse a cambiar los nombres. Exige también modificar las atribuciones del organismo para privarlo de cualquier capacidad de intervención política. El CNE dejará de poder impedir que un candidato concurra a unas elecciones, negar el registro de partidos o decidir quién tiene derecho a participar.
«El CNE se convertirá fundamentalmente en una plataforma técnica. Se le retirarán todos sus componentes políticos. Ya no podrá eliminar candidatos de las papeletas ni decidir quién puede presentarse y quién no», explicó la fuente estadounidense.
Sus responsabilidades quedarán limitadas a organizar los centros de votación, instalar las máquinas, contar los sufragios y anunciar los resultados. El modelo propuesto es semejante al de las autoridades electorales de los estados y condados estadounidenses. La intención es completar esta reforma poco después de constituir el nuevo Supremo, aunque todavía no existe una fecha cerrada.
3.- La ausencia definitiva de Maduro
Una vez renovadas ambas instituciones llegará el momento decisivo. Estados Unidos pretende que las autoridades venezolanas reconozcan formalmente la ausencia definitiva de Maduro, capturado el pasado 3 de enero y encarcelado desde entonces en Nueva York. Delcy Rodríguez ejerce la Presidencia de manera interina, pero el Gobierno venezolano todavía no ha declarado la falta absoluta del anterior mandatario.
«Delcy tendrá que declarar una vacante en la Presidencia, una vacante permanente. Todavía no lo han hecho», señaló el alto funcionario.
Según el calendario expuesto por Washington, esa declaración abriría un período de seis meses para celebrar nuevas elecciones, cuya fecha exacta determinaría el Consejo Nacional Electoral ya reformado. La Administración estadounidense no ha anunciado, por tanto, el año ni el mes de los comicios. Su plan establece primero la renovación del Supremo, después la del organismo electoral y, finalmente, la activación del procedimiento constitucional para elegir presidente.
Existe, sin embargo, una cuestión jurídica pendiente de aclaración. El artículo 233 de la Constitución venezolana establece un plazo de treinta días para celebrar elecciones cuando se produce una falta absoluta durante los primeros cuatro años del mandato presidencial, y no de seis meses. Washington no explicó si contempla una modificación del procedimiento o una interpretación diferente de sus disposiciones.
4.- Lecciones del fracaso de Biden
La Administración Trump considera que celebrar elecciones antes de completar estas reformas supondría repetir el fracaso de las negociaciones de Joe Biden con Maduro. Según el alto funcionario, la anterior Administración realizó concesiones irreversibles, entre ellas el levantamiento parcial de sanciones y la liberación de Alex Saab y de los sobrinos de Cilia Flores condenados por narcotráfico, sin exigir previamente la transformación de los organismos encargados de garantizar las elecciones.
«Venezuela podría celebrar unas elecciones el próximo mes. Tiene las máquinas y puede abrir los colegios electorales. Pero no serían unas elecciones libres ni justas», explicó. El objetivo estadounidense es que, una vez celebrada la votación, el partido derrotado reconozca el resultado y acepte pasar a la oposición sin recurrir a las instituciones para mantenerse en el poder.
La apertura política deberá avanzar al mismo tiempo que las reformas. Washington exige que los partidos puedan actuar libremente, que sus dirigentes recorran el país sin amenazas de detención y que los medios de comunicación permitan el acceso de todas las candidaturas. Entre las condiciones mencionó expresamente la libertad de prensa, el acceso a la televisión nacional y la posibilidad de utilizar redes sociales como X e Instagram.
5.- Reformas económicas
El plan estadounidense también contempla una recuperación económica que permita gobernar al vencedor de las elecciones. Washington teme que una oposición que llegue al poder encuentre un Estado arruinado, con una deuda extraordinaria, infraestructuras deterioradas, cortes de electricidad, inflación y unos servicios de seguridad todavía dominados por dirigentes chavistas.
El funcionario planteó un escenario hipotético: María Corina Machado gana unas elecciones y asume la Presidencia, pero no controla la Asamblea Nacional ni las fuerzas de seguridad y debe afrontar una crisis económica sin recursos suficientes. En esas condiciones, advirtió, el nuevo Gobierno podría fracasar rápidamente y comprometer toda la transición.
«Si queremos que un Gobierno elegido democráticamente tenga éxito, no podemos permitir que herede un apocalipsis económico que acabe derribándolo», explicó. Por eso Estados Unidos considera que las inversiones petroleras, la recuperación de la producción y la reorganización de las finanzas públicas deben avanzar antes de que se produzca el relevo presidencial.
6.- Pactar con los aparatos de poder
También pretende evitar una confrontación con los aparatos militares y policiales construidos durante décadas de chavismo. La Administración estadounidense considera indispensable obtener la cooperación de quienes todavía controlan las armas y los organismos de seguridad. El funcionario citó las transiciones de España, Portugal y Paraguay para defender la necesidad de negociar con responsables del régimen anterior.
«Para que una transición sea pacífica hace falta la aceptación y la cooperación de la otra parte, especialmente de quienes controlan los servicios de seguridad de un país», sostuvo. Washington considera que la alternativa podría ser una situación de violencia interna, insubordinación militar o incluso una G........ civil.
La estrategia depende, por tanto, de la colaboración de Delcy Rodríguez y de otros dirigentes chavistas. Sin embargo, Estados Unidos asegura que conserva una importante capacidad de presión. El funcionario confirmó que las autoridades venezolanas han aceptado plazos concretos y que, hasta ahora, los están cumpliendo, pese a un retraso de aproximadamente ocho semanas provocado por los terremotos de junio y las posteriores operaciones humanitarias.
«Tenemos unos plazos que ellos han aceptado y, hasta ahora, han cumplido todos y cada uno», declaró el secretario de Estado.
El funcionario recordó que Venezuela continúa sometida a numerosas sanciones estadounidenses y que buena parte de la actividad económica autorizada desde enero depende de licencias y excepciones del Departamento del Tesoro. Washington puede utilizar esas autorizaciones para incentivar el cumplimiento de los acuerdos y conserva la posibilidad de modificar su política si las negociaciones fracasan.
«Estados Unidos tiene una influencia considerable sobre el rumbo de estas conversaciones y los resultados que obtenemos de ellas», advirtió. El secretario de Estado descartó que el Gobierno interino pueda prolongar artificialmente el proceso. «¿Y si intentan hacernos esperar dos años? Eso no va a ocurrir», aseguró.
La Administración Trump no contempla necesariamente la desaparición del chavismo como fuerza política, sino su participación en un sistema donde pueda perder elecciones y ejercer la oposición sin controlar los tribunales ni los organismos electorales. El objetivo es construir una democracia capaz de sobrevivir a varias alternancias políticas, evitar una nueva crisis institucional y facilitar el regreso de los millones de venezolanos que han abandonado el país.
El gobierno de EE.UU. considera que las negociaciones actuales representan la mejor oportunidad de los últimos años para conseguirlo y quiere completar la transición durante su etapa al frente de la diplomacia estadounidense, sin agotar el mandato de Trump.
«Hay que cambiar la infraestructura electoral, no dentro de diez años, ni de cinco, ni de dos. Tiene que hacerse rápidamente, dentro de los plazos que hemos establecido», concluyó.
Re: Este es el plan de Trump para Venezuela, con sus plazos
Importante, Rubio sobre Delcy:
1/ «No creo que se haya pronunciado nunca a favor de la operación del 3 de enero». Pero «no juzgamos por la retórica, sino por los hechos». «Les hemos pedido que hagan cosas en interés de la seguridad nacional de EE.UU. y las han hecho».
2/ ¿Qué ha hecho Delcy? Rubio cita la entrega de Alex Saab, operaciones contra organizaciones criminales y la reducción «sustancial» de la influencia cubana e iraní. «Todo lo que les hemos pedido, tanto en las reformas económicas como en las políticas, está ocurriendo».
3/ El plan de Washington, según un alto funcionario del Departamento de Estado: «Nuevo Supremo antes de terminar el año. Nuevo Consejo Electoral poco después». A continuación, Delcy deberá declarar la vacante definitiva de la Presidencia para abrir el proceso electoral. Lo hará.
4/ Rubio advierte: «Tenemos unos plazos que han aceptado y, hasta ahora, los han cumplido todos». «¿Esperarnos dos años? Eso no va a ocurrir». Y remata: «En el mejor de los casos, me quedan dos años y dos meses en este puesto». Quiere completar la transición mucho antes de que acabe el mandato presidencial, es decir, 2028.
Re: Este es el plan de Trump para Venezuela, con sus plazos
El chiabismo menos dos y "representantes de la oposicion". La pregunta es, cual oposicion? la misma oposicion de alacranes?Gepete escribió: Lun Oct 26, 2026 5:18 pm
1. Antes de mediados de diciembre de 2026. Renovación completa del Tribunal Supremo de Justicia. Un comité pactado por el chavismo y representantes de la oposición seleccionará a los 32 magistrados. Jorge Rodríguez deberá conseguir que la Asamblea Nacional apruebe los nombramientos. «El objetivo es tener un nuevo Supremo antes de que termine este año, es decir, hacia mediados de diciembre».
Quien va a decidir estos cambios del CNE cuando se dice que no necesitara aprobacion parlamentaria?Gepete escribió: Lun Oct 26, 2026 5:18 pm
2. Poco después de diciembre. Sustitución de los integrantes del Consejo Nacional Electoral y eliminación de sus competencias políticas. Ya no podrá inhabilitar candidatos ni impedir el registro de partidos. Sus funciones serán exclusivamente técnicas y los nombramientos no necesitarán aprobación parlamentaria. «Nuevo Supremo antes de terminar el año. Nuevo CNE poco después».
Que los detiene para hacerlo?Gepete escribió: Lun Oct 26, 2026 5:18 pm
3. Después de ambas reformas. Declaración de la ausencia definitiva de Maduro. Washington quiere que Delcy Rodríguez impulse ese reconocimiento formal para abrir la sucesión presidencial. «Delcy tendrá que declarar una vacante en la Presidencia, una vacante permanente. Todavía no lo han hecho».
Ya vamos para un an'o!!Gepete escribió: Lun Oct 26, 2026 5:18 pm
4. Tras la declaración de la vacante. Convocatoria de elecciones presidenciales. El funcionario estadounidense habla de un plazo de seis meses, aunque el artículo 233 de la Constitución venezolana establece treinta días. No se ha anunciado una fecha electoral. «El nuevo CNE determinará la fecha de esas elecciones».
La unica manera es que el regimen menos dos ya no sea gobierno, y que los ciudadanos entiendan que existen alacranes que pueden mantenerlos como una oposicion fuerte. Debe asegurarse que esa imagen de regimen y aparato represivo y dictatorial sea parte de la historia, y una historia bien contada!Gepete escribió: Lun Oct 26, 2026 5:18 pm
5. Durante todo el proceso. Apertura política: funcionamiento libre de los partidos, regreso de exiliados, libertad de prensa, acceso a televisión y redes sociales y garantías para hacer campaña sin represalias. «No se pueden celebrar elecciones si los dirigentes políticos no pueden expresarse sin temor a detenciones».
No es posible pensar que ayudar a mejorar la economia y el sistema financiero pudiera implicar darle al regimen menos dos poder y confianza ante la ciudadania de cara a una futuras elecciones? Admito que dudo que muchos caigan en esa trampa, pero es un riesgo considerando la historia de manipulaciones de esos sujetos.Gepete escribió: Lun Oct 26, 2026 5:18 pm
6. En paralelo, antes del relevo presidencial. Recuperación económica, inversiones petroleras, reorganización financiera y acuerdos con los aparatos militares y policiales para evitar que un nuevo Gobierno herede un Estado ingobernable. «No podemos permitir que un Gobierno elegido democráticamente herede un apocalipsis económico que acabe derribándolo».
Your beliefs do not make something true. Science doesn't care what you believe in. A corrupt always pretends to be moral, but moral is nothing you can use as card for or against. Alvorlig personforfølgelse

