La debacle electoral republicana debilita a Trump para nombrar a su sucesor

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Gepete
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La debacle electoral republicana debilita a Trump para nombrar a su sucesor

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El presidente de Estados Unidos rechaza cualquier autocrítica mientras el vicepresidente Vance cuestiona la G........ contra Irán y el gobernador DeSantis reivindica su resistencia en Florida

David Alandete
Corresponsal en Washington
05/11/2026

La magnitud de la derrota no llevó al presidente a reconocer ni un solo error. Donald Trump dedicó la mañana siguiente a la pérdida del control del Capitolio a una de sus ocupaciones favoritas: visitar las obras del mastodóntico salón de baile que está levantando junto a su residencia en Washington. Como si el desastre electoral no fuera con él, repasó los que considera grandes éxitos de su gestión –la drástica reducción de la inmigración irregular, el despliegue de fuerzas militares en ciudades gobernadas por demócratas y la reconstrucción de la propia Casa Blanca–, mientras rechazaba asumir responsabilidad alguna por lo ocurrido apenas unas horas antes.

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Tras el batacazo electoral, Trump visitó las obras del salón del baile de la Casa Blanca, donde firmó autógrafos en los cascos de algunos trabajadores. (Reuters)

Cuando se le preguntó si se arrepentía de algo, respondió sin vacilar: «De nada. Si yo hubiera estado en la papeleta, habríamos ganado. Vieron los mítines, miles y miles de personas, tanto cariño. No fuimos capaces de trasladar ese cariño a los candidatos». Después estampó su firma en una viga que pronto quedaría oculta bajo la estructura del edificio, como testimonio para la posteridad, y regresó al Despacho Oval.

En su gesto parecía adivinarse, sin embargo, cierta decepción. Bajo su presidencia, y en unas elecciones que él mismo había planteado como un referéndum sobre su gestión, los republicanos habían perdido el control de las dos cámaras del Congreso y sufrido derrotas en feudos históricos como Texas, Iowa y Kansas. Trump había recorrido el país pidiendo el voto como si él mismo fuera candidato. Ahora sostenía que precisamente su ausencia de las papeletas explicaba el resultado. Prefirió desde luego hablar de las obras de su salón de baile que de quien es responsable de los escombros políticos que había dejado la noche electoral.

Pero el peso de esos escombros comenzaba a provocar movimientos dentro del Partido Republicano. Mientras Trump culpaba a los candidatos, sus asesores buscaban responsables fuera de la Casa Blanca y, a la vez, un número creciente de dirigentes señalaba directamente al presidente. La disputa había comenzado antes de terminar el recuento y se extendía ya a la dirección del Capitolio, al Ejecutivo y, sobre todo, a la sucesión presidencial de 2028.

Durante diez años, Trump ha impuesto una regla de oro dentro del republicanismo: la lealtad personal era la principal condición para prosperar. Su capacidad para ganar elecciones, movilizar a millones de estadounidenses y castigar a los disidentes lo había convertido en una autoridad prácticamente indiscutible. Los candidatos competían por recibir su respaldo y los dirigentes que discrepaban de él aprendieron a guardar silencio. Pero aquella disciplina descansaba sobre una premisa que las urnas acaban de cuestionar: que el apoyo de Trump era una garantía de victoria. Eso ya no es cierto.

Mientras Trump culpaba a los candidatos, sus asesores buscaban responsables fuera de la Casa Blanca y, a la vez, un número creciente de dirigentes señalaba directamente al presidente

El problema es que el presidente ha conseguido transformar el Partido Republicano a su imagen y semejanza, pero no ha conseguido transmitir a sus candidatos su propia capacidad de movilización. Los votantes que acuden a las urnas para respaldar a Trump no necesariamente hacen lo mismo por un aspirante que repite sus consignas. Y los candidatos seleccionados por su fidelidad pueden encontrar dificultades para atraer a los independientes y moderados que deciden las elecciones más disputadas.

Texas representa bien esa contradicción. Trump había ganado allí por casi catorce puntos en 2024. Dos años después, el demócrata James Talarico derrotaba a Ken Paxton, respaldado personalmente por el presidente, mientras los demócratas conquistaban también la gobernación. El castigo se extendió a Carolina del Sur, Kansas, Iowa y Ohio. La estrategia republicana de modificar los distritos electorales a mitad de década tampoco había bastado para compensar el desplazamiento del electorado.

La G........ contra Irán se ha convertido en el primer gran motivo de discrepancia pública dentro de la Administración. J. D. Vance, vicepresidente y principal aspirante a heredar el movimiento trumpista en el año electoral de 2028, atribuyó directamente la derrota al conflicto y reclamó que los republicanos volvieran a concentrarse en reducir el coste de la vida. Era una explicación muy distinta de la ofrecida por Trump, que había preferido responsabilizar a los candidatos.

Al ser preguntado por las palabras de Vance, el presidente admitió que tenía parte de razón. Reconoció que la G........ había provocado un encarecimiento temporal de la gasolina, pero defendió sin reservas la intervención. «Si tuviera que hacerlo de nuevo, volvería a hacerlo. Mereció la pena. No tenía otra opción», afirmó. Sostuvo que permitir a Irán desarrollar armas nucleares habría supuesto un peligro mucho mayor y que, sin la operación militar, el petróleo habría terminado encareciéndose todavía más.

Trump reconoció que la G........ contra Irán había provocado un encarecimiento temporal de la gasolina, pero defendió sin reservas la intervención

La diferencia no es menor. Vance había construido parte de su trayectoria política sobre las críticas a las intervenciones militares estadounidenses y ahora se encuentra obligado a defender una Administración de la que forma parte, pero cuyas decisiones pueden perjudicar sus aspiraciones presidenciales. También participó intensamente en la campaña de los candidatos republicanos derrotados. Su intento de identificar la G........ como causa del desastre puede interpretarse como el comienzo de una discusión sobre el rumbo que deberá seguir el partido cuando Trump abandone la Casa Blanca.

Desde Florida, Ron DeSantis, viejo enemigo y después aliado forzado de Trump, intervino en esa discusión por otra vía. El gobernador describió en redes la derrota nacional como el equivalente político al impacto de un meteorito, pero recordó que su estado había resistido la oleada demócrata. Allí los republicanos conservaron posiciones importantes mientras el resto del país se desplazaba hacia la oposición. El mensaje tenía una evidente dimensión interna: no todos los republicanos habían perdido y existían modelos de gobierno distintos del que se había impuesto desde Washington.

DeSantis, derrotado de forma humillante por Trump en las primarias de 2024, vuelve así a disponer de un argumento para reivindicar su trayectoria. Su problema será demostrar que la resistencia de Florida puede trasladarse a una elección nacional. Pero su intervención revela que algunos dirigentes comienzan a buscar explicaciones y alternativas sin esperar a que el presidente las autorice.

Marco Rubio ocupa una posición distinta. Como secretario de Estado y figura destacada de la política exterior de Trump, su futuro está más estrechamente vinculado a las decisiones internacionales de la Administración. La G........ contra Irán, precisamente el asunto que Vance ha identificado como determinante para la derrota, condicionará cualquier intento de Rubio de presentarse como heredero del presidente. Su experiencia diplomática y sus relaciones dentro del partido pueden convertirse en activos para 2028, pero también tendrá que responder por una política exterior que ha terminado formando parte del debate electoral.

La experiencia diplomática y las relaciones de Marco Rubio dentro del partido pueden convertirse en activos para 2028, pero tendrá que responder por una política exterior que ha formado parte del debate electoral

La crisis ha llegado también al Capitolio, donde los republicanos han abierto la batalla por el liderazgo de la oposición. Mike Johnson, hasta ahora presidente de la Cámara de Representantes y uno de los aliados más fieles de Trump, ha anunciado que no aspirará a dirigir la minoría en la próxima legislatura, que empieza en enero. Su retirada ha desencadenado una disputa entre Jim Jordan, presidente del Comité Judicial y uno de los principales representantes del ala más combativa del trumpismo, y Steve Scalise, actual subjefe de la mayoría republicana. Ambos compitieron por la presidencia de la Cámara en 2023, antes de que Johnson acabara imponiéndose como candidato de compromiso. Ahora vuelven a enfrentarse.

En el Senado, John Thune pretende continuar al frente de los republicanos, aunque desde enero tendrá que hacerlo desde la minoría. La pérdida de ambas Cámaras no solo supone el final de la capacidad de Trump para aprobar su programa legislativo sin negociar con la oposición. También altera el equilibrio interno del partido. Los nuevos líderes del Capitolio tendrán que decidir hasta dónde acompañan al presidente en sus enfrentamientos con los demócratas y cuándo conviene marcar distancias para recuperar el terreno perdido.
Yuka
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Re: La debacle electoral republicana debilita a Trump para nombrar a su sucesor

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Trump tiene que revertir lo malo en este tiempo que le queda y luego vender lo malo como malo necesario para poder llegar a elecciones presidenciales y que alguno o Vance o Rubio entre.

Los demócratas se van a dedicar a perseguir porque no tienen más nada que ofrecer. Vamos a ver renacer a Zelenzki pidiendo dólares y armas y callando lo que sucede en Irán. Mágicamente bajaron los precios del petróleo al día siguiente de perder.

Trump seguirá gobernando a punta de pluma.

2016 gana Trump porque castigan a Hillary / Obama por economía
2020 castigan a Trump por COVID / economía, entra Biden
2022 castigan a Biden por inflación, los R casi toman todo
2024 castigan a Biden / Kamala por inflación, vuelve Trump
2026 castigan a Trump por inflación, vuelven los D

Es voto castigo, voto castigo, voto castigo. Nadie vota A FAVOR de un proyecto. Todos votan EN CONTRA del que está.

Y por eso llevamos 10 años donde la política es Trump vs No-Trump.

Si eres pro-Trump, votas R aunque la renta suba.
Si eres anti-Trump, votas D aunque la renta suba.

Fuera de esa base votan por la economía.

No hay un tercer partido, no hay un proyecto America First real sin Trump, no hay un demócrata que hable de economía sin hablar de Trump.

El resultado: el país no avanza. Cada 2 años se deshace lo que hizo el anterior. Trump deshace Biden, Biden deshace Trump, D deshace R, R deshace D. Y el votante sigue con la misma hipoteca, el mismo seguro caro, la misma comida cara.

El voto castigo se convirtió en la trampa. Y mientras sigamos votando contra alguien en vez de a favor de algo, van a ser otros 10 años de Trump o No-Trump, porque si lanzan a Vance va a ser igual Trump y seguiran atacandolo como si fuera Trump y la economía igual, proyecto no tienen, los que si tienen proyecto y van a vanzando aprovechando el relajo es la izquierda radical.

Para Venezuela van a ser 2 años donde se va a trabar cualquier salida.

María Corina queda en el medio
El equipo de Machado ha hablado con los dos partidos. Pero los Demócratas no son fans de Machado como los Republicanos de Rubio. Los D van a querer una transición negociada, no un gobierno impuesto desde Washington. Eso le quita fuerza a la línea dura de "vamos a dirigir Venezuela.

Los demócratas no negocian para sacar dictadores como hicieron con Iran y Maduro. Negocian para estabilizar.

Biden lo hizo clarito:

2022 - Levantó sanciones a Chevron para que volviera a sacar petróleo, a cambio de "mesa de diálogo" en México que no sirvió para nada.

2023 - Barbados. Firmaron un acuerdo donde Maduro prometía elecciones libres. Maduro se rió, inhabilitó a María Corina, y Biden igual le dio licencia.

2023 - Diciembre. El canje: Biden libera a Alex Saab, el testaferro que lavaba oro y plata para Maduro, y a cambio Maduro libera a 10 americanos presos y a 20 presos políticos venezolanos. Saab sale como héroe a Caracas, y a los 3 meses Maduro vuelve a perseguir opositores. Cambian a Betancourt bajo la bota por Alex libre de hacer lo.que quiera.

Esa es la negociación demócrata: te doy petróleo, te devuelvo a tu lavador, te levanto sanciones, y tú me das una foto de "elecciones" y 2 presos.

No les importa Maduro. Les importa que no haya oleada de migrantes en la frontera de Texas antes de las elecciones, y que el precio del petróleo no suba.

Por eso lo que viene ahora da miedo. Con la Cámara D, Trump no puede seguir con su plan. Los D van a presionar para volver al modelo Biden: negociar con Delcy, darle licencias a Chevron, y perdonar a quien haga falta con tal de que no haya crisis. Jugar a una democracia que no existe con elecciones avaladas por Zapatero y Lula. El Dejá Vu donde todos negociaron las quotas de poder repartidas entre alacranes, culebras y malandros ya sin amenaza sino como panas.

Si ya perdonaron a Saab una vez, no te sorprendas si en 2027 perdonan a otro, o si negocian que Delcy se quede como "presidenta de transición" a cambio de que no vengan más venezolanos a USA pero esta vez no con la bota encima y la amenaza de que vendrán por ellos como vinieron por Maduro, allí se terminó todo.

Venezuela sigue igual o peor.
Yo si hablo y distingo entre Izquierda y Derecha.Un tema actual y vital.
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Dantes
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Registrado: Mié Dic 15, 2021 8:46 am

Re: La debacle electoral republicana debilita a Trump para nombrar a su sucesor

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Yuka debe andar con una rabia :lol: :lol: :lol:

:lol: :lol: :lol: :lol:

PIKINNNNNNNN
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