Me alegra que tenga vistas el tema, espero también sus aportes, no sean tímidos.
Hablemos de la Pavlova. Confieso que la primera vez que probé hacerla hace unos años fue un desastre, nuevamente intenté y fue un éxito. La Pavlova es un postre básico, es un merengue relleno de frutas de origen neozelandés, que fue nombrado en honor a Anna Pavlova una bailarina que estaba de isita por Nueva Zelanda.
Los ingredientes básicos son:
Para el merengue
5 claras de huevos grandes
1/4 kg de azúcar glass
Una cucharadita de jugo de limón
1 cucharada de vinagre
2 cucharadas de maicena
Para el relleno:
300 g de nata (crema de leche) para montar
150 g de queso crema tipo Philadelphia
2 cucharadas de azúcar glas
1 cucharadita de extracto de vainilla
1/4 Kg de fresas (Puedes usar otras frutas, duraznos, melocotones)
Hojas de menta para decorar.
Preparación:
Precalentamos el horno a 140ºC calor arriba y abajo.
Ponemos las claras de huevo en un bol con unas gotas de limón y las batimos a velocidad media con la batidora eléctrica, sin dejar de batir hasta que se blanqueen y formen picos suaves.
En ese momento añadimos el azúcar cucharada a cucharada, espolvoreándolo sobre las claras y batiendo entre cada cucharada, asegurándonos de no añadir la siguiente hasta que no esté integrada la anterior. Es muy importante no dejar de batir durante al menos 10 minutos hasta que las claras estén bien montadas.
Para asegurarnos que el merengue está hecho debe formar picos firmes y al coger un poco entre los dedos no debemos notar el azúcar. En ese momento añadimos la maicena, batimos durante un minuto más, y a continuación añadimos el vinagre y batimos durante otro minuto más.
Sobre una hoja de papel de horno, dibujamos dos círculos, uno de 22 centímetros de diámetro y otro de 16 centímetros de diámetro, que son los tamaños de los dos pisos de nuestra Pavlova.
Le damos la vuelta al papel y vamos añadiendo la mezcla de merengue en los dos círculos hasta llegar al borde, extendiendo con una espátula y dando altura poco a poco añadiendo más merengue.
Con el reverso de una cuchara le damos la forma de suaves ondas que tiene la Pavlova en el exterior.
Con la misma cuchara hundimos un poco el centro haciendo como un nido que permita que nuestro relleno se mantenga bien.
Metemos al horno y lo horneamos durante una hora y media a 140ºC (285ºF) o dos horas a 120ºC, dependerá de tu horno. El objetivo es secar el merengue.
Pasado ese tiempo apagamos el horno, lo abrimos ligeramente si queremos y dejamos la Pavlova dentro hasta que esté completamente fría.
Montamos la nata o crema de leche y le añadimos azúcar glass. Para montar nata ésta debe estar muy fría ya que de otra forma no montará bien. Un truco es meterla media hora en el congelador antes de batirla. Pero ojo con pasarnos con el batido porque entonces se convertirá en mantequilla. Una vez esté firme paramos de batir.
La tarta Pavlova se monta justo antes de servirla, ya que de otra forma el relleno y la humedad de la fruta podría estropear la consistencia del merengue. No obstante si tenemos preparado el merengue y el relleno tardaremos apenas unos minutos en montarla.
Para montarla ponemos primero la capa de merengue más grande sobre la bandeja o el plato en el que vayamos a servirla. Rellenamos el centro con la mezcla de crema y añadimos algunas frambuesas. Colocamos la segunda capa sobre la primera y también rellenamos con la nata.
Espolvoreamos con cacao o chocolate rallado y decoramos con frambuesas por encima y unas hojas de menta. Servimos inmediatamente.
Más información aquí:
https://www.pequerecetas.com/receta/pavlova/