Aleph escribió: Lun Ene 12, 2026 8:28 am
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Ni China, ni Iran ni R___a se atrevieron a BOMBARDEAR Venezuela.
Ni China, ni Iran ni R___a se atrevieron a decir que nos OLVIDARAMOS DE ELECCIONES.
Ni China, ni Iran ni R___a CONTROLAN a los VENEZOLANOS.
Y por supuesto que es malo que el petróleo y los recursos naturales sean prioridad, y no la libertad de los venezolanos, empezando por los que están presos.
A Trump no le importa la vida de los venezolanos/as.
Ya te darás cuenta...aunque sea tarde.
Primero: comparar a Estados Unidos con China, Irán o R___a como si todos operaran bajo la misma lógica es una trampa retórica bastante floja. China, Irán y R___a no bombardean Venezuela porque no lo necesitan: les basta con un régimen dócil que les entregue petróleo, oro, coltán, bases de influencia y votos en organismos internacionales. No bombardean porque ya ganaron sin disparar. Eso no es virtud moral, es cálculo frío. El que confunde ausencia de bombas con respeto por los venezolanos se está engañando solo.
Segundo: decir que China, Irán y R___a “no se atrevieron a decir que nos olvidamos de elecciones” es casi una broma involuntaria. Claro que no lo dicen: no creen en elecciones libres, ni en alternancia, ni en separación de poderes. ¿Qué autoridad moral tendrían para exigirlas? Es como pedirle a un pirómano que te dé lecciones de prevención de incendios. El silencio de esos regímenes no es solidaridad, es complicidad.
Tercero: afirmar que “no controlan a los venezolanos” ignora cómo funciona el control en el siglo XXI. No hace falta mandar tanques cuando puedes financiar, vigilar, asesorar y sostener a una élite que reprime por ti. Cuba entrena aparatos de inteligencia, R___a aporta respaldo militar y diplomático, Irán coopera en seguridad y evasión de sanciones, China amarra al país con deuda y dependencia tecnológica. El venezolano de a pie no ve la bandera extranjera, pero sí su consecuencia diaria.
Cuarto: la crítica a que el petróleo y los recursos sean prioridad es correcta, pero incompleta. El problema no es que las potencias miren recursos —todas lo hacen—, el problema es quién negocia esos recursos y a costa de qué. Y ahí el régimen venezolano es el principal responsable. Ninguna potencia democrática o autoritaria podría saquear un país sin una cúpula local dispuesta a venderlo por supervivencia política.
Y sobre Trump: decir que “no le importa la vida de los venezolanos” puede ser cierto en términos emocionales, pero es irrelevante. La política exterior no va de afectos, va de intereses, presión y resultados. La pregunta honesta no es si Trump, Biden o quien sea “nos quiere”, sino qué estrategia limita más la impunidad del régimen y abre más espacios para una transición real. La simpatía nunca ha liberado a nadie.
Esta opinión confunde cinismo con lucidez y termina blanqueando a regímenes que jamás han estado del lado de la libertad venezolana. No es antiimperialismo; es ingenuidad geopolítica. Y de esa ingenuidad, Venezuela ya pagó demasiado caro.