Axio escribió: Mié Sep 16, 2026 12:47 am
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Sí. Y cuanto más se sigue el rastro, más parece una historia
de cómo una persona que hizo su primera gran fortuna alrededor del poder chavista termina siendo un interlocutor privilegiado del poder estadounidense. Pero conviene separar lo documentado de lo que sigue siendo una acusación.
La historia comienza hacia
2009-2010, cuando Venezuela atraviesa una enorme crisis eléctrica. Betancourt, entonces muy joven, había creado
Derwick Associates junto con Pedro Trebbau y otros socios. Derwick era una empresa nueva en el sector, pero consiguió contratos para instalar centrales termoeléctricas. Reuters calculó unos
2.000 millones de dólares en contratos y señaló que varias de las plantas tuvieron problemas importantes de funcionamiento. [1]
Ahí está probablemente el
primer gran salto patrimonial de Betancourt. La cuestión controvertida no es que Derwick cobrara contratos —eso está documentado— sino
cómo consiguió aquellos contratos, cuánto costaron realmente las instalaciones y cuánto beneficio quedó en manos de los empresarios. Investigaciones de OCCRP y otros medios sostuvieron que hubo fuertes sobreprecios; una investigación llegó a señalar una posible sobrefacturación de unos
2.900 millones de dólares. Derwick y Betancourt han negado las acusaciones. [2]
Y aquí aparece el segundo capítulo, mucho más serio:
PDVSA. Betancourt y algunos de sus socios aparecen posteriormente vinculados a personas y empresas investigadas por operaciones de corrupción y blanqueo relacionadas con la petrolera estatal. En particular, su antiguo socio
Francisco Convit fue acusado en Estados Unidos de participar en una trama para lavar aproximadamente
1.200 millones de dólares procedentes de PDVSA. Eso no significa que esos 1.200 millones fueran de Betancourt; es importante no hacer esa equivalencia. [3]
La investigación española actualmente intenta reconstruir una operación todavía mayor. La Audiencia Nacional investiga el origen y destino de
más de 4.000 millones de dólares presuntamente desviados de PDVSA. Según las investigaciones citadas por *Le Monde*, los investigadores españoles sospechan que Betancourt habría pagado unos
42 millones de dólares en sobornos dentro de un esquema relacionado con operaciones cambiarias de PDVSA por unos
4.850 millones. Pero:
son sospechas investigadas, no una condena, y Betancourt no ha sido formalmente acusado en España, Suiza ni EE. UU. [4]
Entonces llegamos al giro extraordinario. En
2025, mientras las autoridades españolas y suizas lo investigaban, Betancourt fue detenido en Reino Unido a petición de autoridades extranjeras. En agosto de 2025 la policía española incluso intentó detenerlo en su finca de Toledo, pero ya no estaba allí; posteriormente fue detenido en Londres y quedó en libertad bajo fianza. [5]
Y mientras eso ocurría,
su posición ante Washington comenzó a cambiar radicalmente. Según Reuters y Washington Post,
Betancourt pasó a proporcionar información a Estados Unidos sobre Venezuela y terminó convirtiéndose en un interlocutor importante entre Washington y Caracas. Reuters informa que esa cooperación coincidió con un cambio sustancial en la presión estadounidense sobre las investigaciones que lo afectaban. [6]
Y aquí viene lo que parece casi una novela política. Tras la caída de Maduro en enero de
2026, Betancourt pasó de ser un empresario venezolano bajo investigación internacional a convertirse en pieza central del nuevo esquema petrolero venezolano. Su compañía
North American Blue Energy Partners (NABEP) obtuvo el papel protagonista en una gigantesca operación petrolera respaldada por Washington. Según las informaciones publicadas este mes, el acuerdo comprende
17 campos petroleros y alrededor de 65.000 millones de barriles de reservas, con una participación del 35 % para el Departamento de Defensa estadounidense. [7]
Es decir,si nos fijamos en la secuencia:
Chávez → contratos eléctricos → Derwick → enorme acumulación de capital → negocios petroleros → investigaciones por dinero de PDVSA → persecución judicial internacional → cooperación con Washington → nuevo negocio petrolero respaldado por EE. UU.
Y ahí está la paradoja que hace tan interesante a Betancourt.
No desapareció el hombre del chavismo; cambió el centro de gravedad de sus relaciones de poder. Primero prosperó en el ecosistema empresarial creado por Chávez. Ahora aparece como intermediario empresarial de la reconstrucción petrolera venezolana auspiciada por Estados Unidos.
Para cualquier venezolano de bien existe una conclusión del tipo
«entonces toda su fortuna procede del saqueo de PDVSA».
Las fuentes no permiten todavía probar eso. Hay dinero empresarial real procedente de contratos y negocios; existen acusaciones concretas de sobreprecios, sobornos y blanqueo; existen investigaciones abiertas; y existen operaciones judiciales en varios países. Pero todavía no existe una sentencia que establezca que toda su fortuna tenga origen ilícito. Reuters señala expresamente que
Betancourt no ha sido imputado formalmente en esas jurisdicciones y él niega las acusaciones. [8]
Lo verdaderamente llamativo, por tanto, no es solamente
«de dónde salió el dinero de Betancourt», sino
cómo consiguió convertir una fortuna nacida durante el chavismo en una posición de poder dentro de la nueva Venezuela petrolera patrocinada por Washington. Esa segunda parte es, francamente, la más sorprendente.
[1]:
https://www.reuters.com/investigates/sp ... hatgpt.com "A Venezuelan tycoon, his past darkened by probes, brightens his ..."
[2]:
https://www.occrp.org/en/investigation/ ... hatgpt.com "Plunging Venezuela into the Dark - OCCRP"
[3]:
https://www.occrp.org/en/project/openlu ... hatgpt.com "Jet-Setting Venezuelan Businessman in Corruption Probe ..."
[4]:
https://english.elpais.com/internationa ... hatgpt.com "United States stalls Spanish investigation into Alejandro Betancourt ..."
[5]:
https://elpais.com/espana/2026-09-15/al ... hatgpt.com "Alejandro Betancourt \"desapareció\" de su castillo en España el día que la policía lo iba a detener"
[6]:
https://www.reuters.com/business/energy ... hatgpt.com "The Venezuelan billionaire the US investigated for money laundering now has a Pentagon oil deal"
[7]:
https://www.lemonde.fr/en/international ... hatgpt.com "Alejandro Betancourt, the controversial Venezuelan tycoon behind 'the biggest oil deal in world history'"
[8]:
https://www.washingtonpost.com/world/20 ... hatgpt.com "A Venezuelan oilman faced a Swiss arrest warrant. The U.S. had ..."
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Sí. Esta segunda parte es, en realidad, la más extraordinaria de la trayectoria de Betancourt. Y
con la información disponible a septiembre de 2026, ya se puede reconstruir bastante bien cómo pasó de empresario beneficiado por el chavismo a socio petrolero de Washington.
El punto de inflexión parece estar en
2019. Según fuentes estadounidenses citadas por The Washington Post, Betancourt comenzó a ayudar discretamente a sectores de la oposición venezolana y fue acumulando información sobre el funcionamiento interno del régimen. Marco Rubio ha dicho que Betancourt terminó enfrentándose muy seriamente con Maduro precisamente porque se conoció que estaba apoyando a elementos de la oposición. [1]
Eso explica una parte importante del cambio de personaje.
Betancourt ya no era simplemente el empresario que hacía negocios con el Gobierno venezolano. Se convirtió en alguien que conocía por dentro el aparato económico, político y petrolero y que, además, podía resultar útil para Washington. Según el Post, durante 2025 y principios de 2026 fue reconstruyendo su relación con la Administración Trump y
llegó a proporcionar información que ayudó a Estados Unidos a interceptar buques que intentaban sacar petróleo venezolano sancionado. [1]
Entonces ocurrió el acontecimiento decisivo:
la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026. En las horas posteriores, mientras Washington negociaba con Delcy Rodríguez la continuidad del Estado venezolano, Betancourt habría actuado como intermediario. Según personas conocedoras de aquellas conversaciones citadas por The Washington Post, habló directamente con Rodríguez y contribuyó a tranquilizarla respecto a su seguridad y a la continuidad del gobierno. Una fuente llegó a describirlo como el
«ministro de Economía de facto», aunque esto es una caracterización de esa fuente, no un cargo oficial. [1]
Y aquí aparece la pieza que cambia completamente el tablero:
el petróleo. Betancourt ya tenía una compañía petrolera privada,
North American Blue Energy Partners (NABEP), que había conseguido aumentar rápidamente su producción. La empresa afirma haber pasado de unos
18.000 barriles diarios a más de 200.000 en aproximadamente dos años, invirtiendo cerca de 1.000 millones de dólares; con ello se convirtió en el segundo productor privado del país, detrás de Chevron. [2]
Washington aparentemente pensó:
¿para qué intentar controlar directamente PDVSA si podemos utilizar a alguien que ya tiene infraestructura, conocimiento del país y capacidad para producir? Según el Washington Post, inicialmente Trump había considerado incluso que Estados Unidos tomara una participación directa en PDVSA, pero dentro de la Administración surgieron problemas jurídicos y políticos. La alternativa terminó siendo
Betancourt y NABEP. [1]
Y llegó el acuerdo anunciado a finales de agosto.
Estados Unidos obtiene el 35 % de NABEP, mediante el Departamento de Defensa; la empresa de Betancourt recibe derechos
sobre 17 campos petroleros durante 100 años, con unas
65.000 millones de barriles de reservas probadas. Estados Unidos tendrá además derecho preferente a comprar
el 20 % del petróleo producido a precio de coste y capacidad de veto sobre determinadas decisiones de la compañía. El acuerdo contempla inversiones de alrededor de
100.000 millones de dólares. [3]
Hay un detalle que parece particularmente revelador:
no es simplemente que Washington le esté dando dinero a Betancourt. Es casi lo contrario. Washington entra como socio de su empresa y, a cambio, Betancourt aporta algo que Estados Unidos necesita:
la estructura empresarial y el conocimiento para entrar rápidamente en el petróleo venezolano. En términos empresariales, el antiguo empresario venezolano pasa a tener al Gobierno estadounidense como socio minoritario pero extraordinariamente poderoso.
Y ahí está la verdadera transformación de su posición. Antes,
Betancourt necesitaba al Estado venezolano para hacer grandes negocios. Ahora parece estar ocurriendo parcialmente lo contrario:
el Estado venezolano necesita capital, tecnología y acceso internacional, mientras que Washington necesita un vehículo privado capaz de poner en marcha el petróleo venezolano. Betancourt queda situado en medio de los dos.
La paradoja es considerable.
Un hombre cuya fortuna inicial creció haciendo negocios durante el chavismo termina siendo uno de los instrumentos del desmontaje económico del modelo chavista. Y no precisamente desde una oposición política tradicional, sino desde el negocio petrolero. Además, Washington ha decidido apostar por él
pese a las investigaciones que pesan sobre su pasado en Europa. Rubio defendió públicamente la elección y señaló que Betancourt no tiene una investigación abierta en Estados Unidos. [4]
Ahora bien, aquí conviene poner una enorme cautela.
No sabemos todavía si esta operación convertirá realmente a Betancourt en un magnate petrolero mundial o si acabará siendo un enorme problema financiero y político. El acuerdo exige inversiones gigantescas, Venezuela necesita reconstruir buena parte de su infraestructura petrolera y varios analistas consideran que aumentar sustancialmente la producción llevará años. [5]
Pero hay algo que sí se puede decir con bastante seguridad:
el cambio de posición es extraordinario. Betancourt pasó de ser
bolichico del chavismo a empresario investigado en varios países; después, informante e interlocutor de Washington; y ahora es el socio empresarial venezolano elegido por Estados Unidos para participar en la reconstrucción de una parte gigantesca de la industria petrolera venezolana.
Y aquí está la pregunta realmente interesante:
¿por qué Washington confió precisamente en Betancourt y no en otros empresarios venezolanos —por ejemplo, Gustavo Cisneros, Lorenzo Mendoza, Rafael Ramírez o incluso grandes multinacionales petroleras—? Esa respuesta permite entender bastante mejor
qué está buscando Trump realmente en la nueva Venezuela.
[1]:
https://www.washingtonpost.com/world/20 ... hatgpt.com "Trump’s huge Venezuela deal began with a call and a bet on an oilman - The Washington Post"
[2]:
https://www.nabep.net/articles/gobierno ... hatgpt.com "Gobierno de Estados Unidos y North American Blue Energy Partners (NABEP) alcanzan un acuerdo histórico para desarrollar el sector petrolero venezolano — NABEP"
[3]:
https://www.washingtonpost.com/business ... hatgpt.com "Days after Trump announces Venezuela oil deal, White House fills in some of the details - The Washington Post"
[4]:
https://efe.com/economia/2026-09-03/eeu ... hatgpt.com "Rubio defiende el acuerdo con la NABEP y a su director Alejandro Betancourt"
[5]:
https://www.ft.com/content/2104f2c8-ba9 ... hatgpt.com "Trump's Venezuela oil deal: deeply flawed or too big to fail?"
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Si se juntan las piezas —y separa los hechos de las interpretaciones—, creo que la respuesta más clara es esta:
Trump no está buscando solamente “democratizar Venezuela” ni solamente “quedarse con el petróleo”. Está intentando convertir Venezuela en un activo estratégico estadounidense: energético, geopolítico y económico. El petróleo es el instrumento principal, pero no necesariamente el único objetivo.
Primero está
el petróleo. Venezuela posee una de las mayores reservas petroleras del mundo, pero su producción se ha hundido por años de mala gestión, falta de inversión, sanciones y deterioro de infraestructura. El acuerdo anunciado en agosto de 2026 concede a una empresa vinculada a Alejandro Betancourt derechos sobre 17 campos y unas reservas estimadas de 65.000 millones de barriles; el Gobierno estadounidense tendrá un 35% de la nueva estructura y derecho preferente sobre parte de la producción. La Casa Blanca presenta esto como una forma de asegurar energía para Estados Unidos y reactivar la industria venezolana. [1]
Pero hay una segunda capa:
el precio y la seguridad energética estadounidense. Trump está gobernando en un momento en que Oriente Medio vuelve a ser una fuente de enorme incertidumbre y el petróleo supera los 100 dólares por barril. La propia explicación del acuerdo venezolano habla de aumentar las reservas estratégicas estadounidenses y reducir los costes energéticos. Y Trump ha llegado a poner explícitamente el acuerdo venezolano como ejemplo de cómo Estados Unidos podría utilizar sus intereses petroleros en otros conflictos. [2]
La tercera pieza es
China y R___a. Durante años, Venezuela fue una especie de plataforma económica de ambos países en el hemisferio occidental: China prestó enormes cantidades de dinero y recibió petróleo; R___a tuvo una presencia importante en petróleo, armamento y seguridad. El nuevo acuerdo estadounidense recupera campos que habían estado vinculados a intereses rusos y chinos. Eso convierte la reconstrucción petrolera venezolana en algo bastante más grande que un negocio: es también una forma de
reducir la presencia de competidores estratégicos de EE. UU. en el Caribe. [3]
Y hay una cuarta cuestión que parece incluso más importante:
Trump quiere controlar quién administra la riqueza venezolana durante la transición. No basta con quitar a Maduro. Si después PDVSA vuelve a quedar en manos de la misma estructura política, poco habría cambiado desde el punto de vista de Washington. Por eso resulta tan significativa la alianza con Delcy Rodríguez y, en el ámbito empresarial, la elección de Betancourt. Washington parece estar apostando por una transición
controlada y pragmática, antes que por una ruptura revolucionaria del sistema político venezolano.
Aquí es donde aparece Betancourt. Su ventaja para Washington no es únicamente el dinero.
Conoce el chavismo desde dentro, conoce el negocio petrolero venezolano, tiene relaciones con empresarios y funcionarios y dispone de una estructura empresarial preparada para operar allí. Por eso puede servir de puente entre tres mundos que normalmente no se hablan: Caracas, Washington y el capital privado. El Financial Times describe precisamente el acuerdo como un intento de generar confianza y atraer inversión hacia una industria petrolera prácticamente destruida. [4]
Y hay algo que parece particularmente revelador:
Trump no parece estar intentando que Venezuela se convierta inmediatamente en una democracia liberal modélica. Al menos, los acuerdos económicos conocidos hasta ahora no apuntan prioritariamente en esa dirección. La Administración está trabajando con Delcy Rodríguez, es decir, con una figura que procede directamente de la estructura chavista. Eso no significa que Estados Unidos haya abandonado la cuestión democrática —hay conversaciones sobre instituciones, oposición y elecciones—, pero sí muestra que
Washington está dispuesto a trabajar con elementos del antiguo régimen si eso facilita sus objetivos estratégicos. [5]
Se resume en una especie de
“Venezuela primero, pero para Estados Unidos”: recuperar el petróleo; sacar a R___a y China de posiciones estratégicas; garantizar suministro energético; recuperar inversiones estadounidenses; impedir que Venezuela vuelva a convertirse en una plataforma hostil en el Caribe; y mantener suficiente influencia sobre Caracas como para que el proceso político no se descontrole.
Y hay una consecuencia que explica muy bien
por qué Betancourt encaja en el puzzle. Trump no necesita necesariamente que un Exxon o un Chevron se haga cargo de toda Venezuela desde el primer día. Necesita
un vehículo venezolano que pueda moverse dentro del país, mientras el capital y la tecnología estadounidenses entran detrás. NABEP cumple precisamente esa función. De ahí que la elección de Betancourt sea mucho más lógica desde la perspectiva empresarial de Washington de lo que parece a primera vista.
Ahora bien,
esto tiene una enorme contradicción. Estados Unidos está diciendo, en esencia:
“vamos a reconstruir Venezuela y atraer inversión privada”, pero para hacerlo está confiando en personas que hicieron sus grandes fortunas precisamente durante el sistema que Washington lleva años denunciando. Betancourt es el ejemplo perfecto.
Y eso explica las críticas de sectores de la oposición venezolana y las dudas sobre transparencia y soberanía que han aparecido alrededor del acuerdo. [5]
Por eso, si me preguntas
qué está buscando realmente Trump, mi lectura de los hechos —no una afirmación sobre sus intenciones privadas— sería:
quiere que Venezuela deje de ser un problema para Estados Unidos y se convierta en un activo de Estados Unidos. Petróleo, influencia geopolítica, inversión, seguridad energética y contención de China/R___a. La democracia venezolana entra en la ecuación, pero
los acuerdos actuales sugieren que Washington está priorizando primero el control estratégico y la reconstrucción económica.
Y eso lleva a una pregunta todavía más jugosa:
¿qué gana Delcy Rodríguez aceptando este arreglo? Porque, visto desde Caracas, entregar semejante acceso al petróleo a Washington parece una barbaridad… salvo que Delcy esté obteniendo algo extraordinariamente valioso a cambio. Ahí es donde empieza a entenderse el verdadero pacto.
Pero eso es otra historia.
[1]:
https://www.whitehouse.gov/?utm_source=chatgpt.com "Fact Sheet: President Donald J. Trump Announces Historic ..."
[2]:
https://www.ft.com/content/2104f2c8-ba9 ... hatgpt.com "Trump's Venezuela oil deal: deeply flawed or too big to fail?"
[3]:
https://apnews.com/article/7a4fa51f842e ... hatgpt.com "Days after Trump announces Venezuela oil deal, White House fills in some of the details"
[4]:
https://www.ft.com/?utm_source=chatgpt.com "Controversial Venezuelan executive courts investors after ..."
[5]:
https://elpais.com/america/2026-09-10/d ... hatgpt.com "Delsa Solórzano, opositora venezolana: \"Quien tiene que informar sobre los acuerdos petroleros es Delcy Rodríguez, no Trump\""