El presidente del Gobierno disuelve las Cortes después de una doble derrota parlamentaria que puede espolear a la izquierda: «No habrá otra oportunidad así»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a Salvador Illa. (EFE)
Ainhoa Martínez
05/10/2026 Actualizado a las 09:33h.
No defraudó las expectativas. No hubo sorpresa. Pedro Sánchez ha decidido disolver las Cortes y llamar anticipadamente a las urnas. Después de un fin de semana de 'reflexión' en el que el presidente del Gobierno ha mantenido reuniones y contactos con su núcleo duro y diferentes cargos socialistas y de otros partidos políticos, la determinación que ha cristalizado es la de convocar elecciones generales. La fecha marcada en rojo es el 29 de noviembre, primera fecha disponible. Sánchez comunicó al Rey Felipe VI la convocatoria en un contacto telefónico el domingo por la tarde. El desenlace se aceleró el pasado viernes, cuando Junts tumbó los dos decretos de vivienda que el Consejo de Ministros aprobó solo tres días antes para dar respuesta al estallido social por el desahucio de Maricarmen.
Ahora, en Moncloa creen que pueden vehicular ese malestar en base a sus intereses y rentabilizarlo en las urnas. En este sentido, Sánchez ha pedido «movilizarse» para tener una mayoría suficiente para sacar adelante medidas progresistas frente a la mayoría de «bloqueo» que existe actualmente en el Parlamento. «Ha llegado el momento de que los españoles decidáis lo que queréis para vuestro país», emplazó, en un discurso muy ideológico, con aroma plebiscitario y de primer mitin de campaña. «Debéis elegir si queréis que nuestro país retroceda o continúe avanzando. Confío en mis compatriotas para estar en el lado correcto de la historia», sentenció.
Las presiones para acortar la legislatura aprovechando la ocasión que se ha abierto con la vivienda comenzaron a arreciar antes de que los de Carles Puigdemont votaran en contra de los decretos y una vez que se certificó el fracaso, Sánchez pidió espacio y tiempo. Se dio por delante el fin de semana para calibrar la efectividad de un movimiento de alto riesgo político. La convicción de que existe una «oportunidad histórica» la comparten todas las fuentes consultadas, pero el presidente quería verla respaldada con datos. Primero, en cifras de asistentes a las manifestaciones que se produjeron todo el fin de semana. Y después, en toda una serie de estudios demoscópicos y de prospectiva encargados de urgencia para pulsar hasta qué punto la movilización del electorado está consolidada.
En Moncloa no ocultan el vértigo de los 54 días que median entre la convocatoria y la celebración de las elecciones y son conscientes de que puede cruzarse cualquier otra polémica que desactive a sus bases. Los datos que el presidente tiene hoy sobre la mesa animan a anticipar las urnas. «No habrá una oportunidad así», dicen desde su equipo. Esta es la tercera vez que Sánchez convoca elecciones y la tercera que lo hace de manera anticipada, aunque en la última etapa se haya afanado en defender que «las legislaturas duran cuatro años, también cuando gobierna la izquierda». En 2019 lo hizo con la coartada de la falta de apoyo a los Presupuestos, aprovechando la foto de las tres derechas de Colón, y en 2023 después del batacazo autonómico del PSOE en las municipales y autonómicas.
El presidente realizó una declaración institucional desde el Palacio de La Moncloa y levantó toda la agenda que tenía prevista para la mañana del lunes, donde estaba prevista la inauguración a las 9:30 horas del XXIX Congreso Nacional de la Empresa Familiar en Madrid. A las 11:00 le esperaban en la Ejecutiva de su partido en la sede federal de Ferraz. Además del anuncio de disolución, en el Gobierno van a recuperar el contenido de los decretos de vivienda que decayeron el viernes en el Congreso. El primer acto de campaña.
Sánchez hizo un discurso en clave de balance de estos tres años de legislatura, recordando los hitos alcanzados y la buena marcha de la economía y criticando al PP y a Vox como la «peor oposición de nuestra historia democrática», «sin sentido de Estado», y bloqueando medidas que son buenas para el país. «Hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos para defender los intereses de los españoles y por construir un mejor futuro para nuestros compatriotas y para la humanidad», señaló. El Gobierno cierra una legislatura estéril en lo legislativo, sin presentar unos presupuestos y sin someterse a un debate sobre el estado de la nación.



