Consejos para librarse del TPS
Publicado: Vie Oct 23, 2026 3:58 pm
Rehabilitarse del TPS (Trump peperas síndrome) no exige convertirse en demócratas, socialistas ni progresistas. Exige algo mucho más difícil: abandonar el culto a la personalidad, reconocer la posibilidad del error y recuperar la autonomía moral e intelectual.
Aquí van algunos pasos sencillitos que podrían ir dando en aras de recuperar la conciencia:
1. Reconocer el engaño sin excusas. Dejar de inventar explicaciones para justificar a Trump. Llamar a aquel amigo liberal o progre con quien tanto discutiste y decirle: “Tenías razón. Trump resultó ser un hampón de siete suelas”. Reconocer un error no es humillante; persistir en él por orgullo, sí.
2. Entender que arrepentirse no significa convertirse en admirador de Biden u Obama. Puedes seguir siendo conservador, republicano, liberal en lo económico y enemigo del socialismo. Hay republicanos contrarios a Trump y demócratas moderados. No necesitas cambiar de ideología, sino recuperar tu independencia de pensamiento.
3. Aceptar que Venezuela no es el centro del universo. Trump tiene intereses económicos y geopolíticos que no necesariamente coinciden con la libertad de los venezolanos. El petróleo puede interesarle más que la democracia. No confundas los intereses de Washington con las aspiraciones de Venezuela.
4. Abandonar la fantasía del salvador providencial. Ningún caudillo extranjero vendrá a regalarnos la libertad. La democracia no puede depender de los caprichos de un hombre fuerte, por poderoso que sea. La necesidad de un mesías político es, precisamente, parte de nuestra tragedia histórica.
5. Comprender que salir de Maduro no significa salir del chavismo. Apartar a un dictador no equivale a desmantelar la estructura autoritaria que lo sostuvo. Si las instituciones, los negocios y los personajes del régimen permanecen, todavía queda mucho camino por recorrer hasta una verdadera transición democrática.
6. Recuperar el derecho a pensar por cuenta propia. No todo lo que hace Trump es correcto porque lo haga Trump, ni toda crítica contra él proviene de comunistas o progres. La fidelidad a un dirigente no puede exigir la renuncia al juicio crítico. Pensar no es traicionar.
7. Recuperar las amistades sacrificadas por Trump. Llama a aquellos amigos de toda la vida que terminaste considerando enemigos por sus diferencias políticas. Pregúntate si tenía sentido perder una amistad de muchos años por defender a un político que ni siquiera sabe que existes.
8. Aplicar los mismos principios a todos. Si condenaste al chavismo por su autoritarismo, su desprecio a las instituciones y su culto al caudillo, no justifiques conductas semejantes en otro dirigente por el simple hecho de que sea de derecha. Los principios que cambian según quién gobierne dejan de ser principios.
9. Perderle el miedo a la vergüenza de haberse equivocado. Quizás defendiste a Trump durante años, escribiste artículos y ridiculizaste a quienes advertían sobre sus contradicciones. No importa. La dignidad no consiste en tener siempre razón, sino en poseer la integridad necesaria para reconocer cuándo no la tuvimos.
10. Recordar que eres venezolano antes que trumpista. La libertad de Venezuela, la dignidad de sus ciudadanos y el regreso a la democracia valen mucho más que la lealtad a cualquier presidente estadounidense. No cambies tus principios por una promesa política ni tu país por un barril de petróleo.
Al final, no hay mayor indignidad que sacrificar la verdad para proteger nuestro orgullo. Ni mayor expresión de carácter que reconocer, serenamente: “Me equivoqué”.
EHS.
Aquí van algunos pasos sencillitos que podrían ir dando en aras de recuperar la conciencia:
1. Reconocer el engaño sin excusas. Dejar de inventar explicaciones para justificar a Trump. Llamar a aquel amigo liberal o progre con quien tanto discutiste y decirle: “Tenías razón. Trump resultó ser un hampón de siete suelas”. Reconocer un error no es humillante; persistir en él por orgullo, sí.
2. Entender que arrepentirse no significa convertirse en admirador de Biden u Obama. Puedes seguir siendo conservador, republicano, liberal en lo económico y enemigo del socialismo. Hay republicanos contrarios a Trump y demócratas moderados. No necesitas cambiar de ideología, sino recuperar tu independencia de pensamiento.
3. Aceptar que Venezuela no es el centro del universo. Trump tiene intereses económicos y geopolíticos que no necesariamente coinciden con la libertad de los venezolanos. El petróleo puede interesarle más que la democracia. No confundas los intereses de Washington con las aspiraciones de Venezuela.
4. Abandonar la fantasía del salvador providencial. Ningún caudillo extranjero vendrá a regalarnos la libertad. La democracia no puede depender de los caprichos de un hombre fuerte, por poderoso que sea. La necesidad de un mesías político es, precisamente, parte de nuestra tragedia histórica.
5. Comprender que salir de Maduro no significa salir del chavismo. Apartar a un dictador no equivale a desmantelar la estructura autoritaria que lo sostuvo. Si las instituciones, los negocios y los personajes del régimen permanecen, todavía queda mucho camino por recorrer hasta una verdadera transición democrática.
6. Recuperar el derecho a pensar por cuenta propia. No todo lo que hace Trump es correcto porque lo haga Trump, ni toda crítica contra él proviene de comunistas o progres. La fidelidad a un dirigente no puede exigir la renuncia al juicio crítico. Pensar no es traicionar.
7. Recuperar las amistades sacrificadas por Trump. Llama a aquellos amigos de toda la vida que terminaste considerando enemigos por sus diferencias políticas. Pregúntate si tenía sentido perder una amistad de muchos años por defender a un político que ni siquiera sabe que existes.
8. Aplicar los mismos principios a todos. Si condenaste al chavismo por su autoritarismo, su desprecio a las instituciones y su culto al caudillo, no justifiques conductas semejantes en otro dirigente por el simple hecho de que sea de derecha. Los principios que cambian según quién gobierne dejan de ser principios.
9. Perderle el miedo a la vergüenza de haberse equivocado. Quizás defendiste a Trump durante años, escribiste artículos y ridiculizaste a quienes advertían sobre sus contradicciones. No importa. La dignidad no consiste en tener siempre razón, sino en poseer la integridad necesaria para reconocer cuándo no la tuvimos.
10. Recordar que eres venezolano antes que trumpista. La libertad de Venezuela, la dignidad de sus ciudadanos y el regreso a la democracia valen mucho más que la lealtad a cualquier presidente estadounidense. No cambies tus principios por una promesa política ni tu país por un barril de petróleo.
Al final, no hay mayor indignidad que sacrificar la verdad para proteger nuestro orgullo. Ni mayor expresión de carácter que reconocer, serenamente: “Me equivoqué”.
EHS.