La bendición tirabuzón no es un perdón, ni mucho menos una condonación. Por el contrario, la bendición es un acto en el que se pide la intervención de Dios en favor del bendecido, para conceder en este la gracia que más necesite. En un pecador esta gracia es el arrepentimiento. La historia sagrada no dice nada de que sucede luego con la mujer adultera, pero si de otra que también vivía en situación de pecado. Esta fue la mujer Samaritana. Esta mujer vivía no era de buena vida, incluso vivio "arrejuntada" con varios hombres y la historia nos dice que pecó abortando. El evangelio no da cuenta de contrición ni perdón, pero si de que el encientro con Jesús fue una bendición para la mujer, a quien bendice con el "agua viva". Jesús no precondiciona su bendición al arrepentimiento, le basta el asentimiento de la persona. Pues bien, la historia da cuenta de la mujer Samaritana, su nombre es Fotina, Santa Fotina. Esta mujer muere mártir décadas después confesando a Cristo. Su ejemplo de vida después de la bendición de Jesús es realmente heroico.
En el sermón del Monte Jesús bendice a los miles que alli estaban. Seguramente habían desde justos, a muy pecadores, inclusive un buen número de fariseos. Jesús no le exige a nadie que sea pecador que se arrepienta para dispensar su bendición. Por el contrario, la da a todos pues la misma, de acuerdo a la la disposición interior, concede a su recipiente lo necesario para la vida eterna.
Lo propio sucede al final de la misa. La bendición allí dada es para todos, justos y pecadores. El sacerdote no le exige a nadie que para recibirla ha de ser un justo, o estar arrepentido. Por el contrario, tal bendición es universal y personalizada. Universal pues la reciben todos, personalizada pues la gracia concedida se ajusta a la necesidad personal. ¿Quién más necesitado de la gracia del arrepentimiento que un pecador?
Volviendo al pasaje de la mujer adúltera, llama la atención que quienes la condenan y exigen la aplicación dela lapidación que la Ley prescribe son precisamente otros pecadores. Puedo imaginarme como dicho episodio habrá servido en manos de los fariseos para enlodar la imagen de Jesús, uno que es afín a prostitutas, recaudadores de impuestos y pecadores. En contraste, el único justo en dicha escena que califica según la Ley como libre de pecados era Jesús quien no solo no lanza la primera piedra sino que bendice con su protección a esta mujer.
Finalmente amigo Tirabuzón, termino diciendo esto: Dios NUNCA es neutral. No es propio de su naturaleza. Yo Soy el que Soy, el Verbo. Su nombre indica que todo ocurre por El, con El y en El. Dios es la parte activa, nunca pasiva. De hecho, TODO lo que ocurre en el mundo ocurre o porque El lo permite, o porque El lo ordena.

