Qué habrá querido decir Nicolás Maduro con ese pasaje bíblico que leyó con tanta pasión: «No es con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos». ¿Que ya no era con un ejército venezolano como íbamos a vencer a los gringos? ¿Que no hacían falta más luchas ni batallas sino buscar la paz de Venezuela y que ésta sólo se lograría con pura potencia espiritual? ¿Qué sería lo que se andaba cocinando con sus juntas con esos señores evangélicos? ¿Buscar el modo de tirar la toalla? ¿Una capitulación? ¿La entrega del país de modo menos traumático? No se puede entender el 3-E al menos que se acepte que Maduro había perdido ascendiente y autoridad sobre el PSUV y las Fuerzas Armadas, o estaba 100% ostinado de blablar mi3rda de una lucha que se iba a definir por victoria. Ya eran casi 13 años en lo mismo. ¿Acaso fue por una decisión suya que toda defensa fue paralizada?
Pienso que Maduro se vio rebasado , y tal vez en su búsqueda cristiana vislumbró posibles soluciones, y éstas quedaron en el HORROR…