Lander escribió: Sab Sep 19, 2026 9:47 am
Gepete escribió: Sab Sep 19, 2026 6:41 am
Lander escribió: Vie Sep 18, 2026 4:15 pm
En realidad ni tan fuera del tiesto.
La mayoria de religiosos ,cristianos ,mulsulmanes y los parecidos son seguidores de culto.
Hay que ser seguidor de culto para aceptar todas las atrocidades que nos cuentan por ejemplo en la biblia.
Hay que ser seguidor de culto para aceptar sin chistar que el amado dios mato a toda la humanidad incluyendo mujeres embarazados, infantes ,animales ,plantas, etc.
Todo porque le dio una pataleta. La pataleta fue que el diseño de el universo que el mismo creo parece no le funciono, todo le salio mal.
Aparentemente habia violencia y caos .Que mejor para corregir y acabar con la violencia y caos, MAS VIOLENCIA Y CAOS
.Genio!!
Génesis 6:13 — «He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.»
Parece que NO era tan poderoso ,ni omnisapiente ni omnisciente.
Lander, te voy a reconocer algo: para ser un
hereje no vas mal encaminado. Lo curioso es que has llegado hasta ahí leyendo un extracto de la Biblia como si fuera un parte policial. Tomas el relato literalmente, eliminas contexto, género literario, tradición teológica y siglos de interpretación cristiana, y después anuncias triunfalmente que has descubierto una contradicción. Eso no es exactamente desmontar una religión; es discutir con la versión de ella que previamente te fabricaste.
Blasfemo, sacrílego, teólogo de cafetería carente de formación.
Estoy dispuesto a escuchar :
Explicame el contexto del verso ,mejor aun ,dame un ejemplo,un caso especifico que consideres tiene el contexto adecuado,donde esta bien '
poner fin a todo ser'.
Ahora, por que se reguieren siglos de interpretacion para algo que esta escrito,nadie esta cambiando las palabras,no es ambiguo,es claro y preciso:
He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.
Dices que lo tomo literal y sin contexto ,vamos a separar el verso y me das la interpretacion y contextos adecuados :
He decidido el fin de todo ser
Porque la tierra esta llena de violencia
A causa de ellos
aqui yo los destruire con la tierra.
Pareciera entonces que partes de la biblia se leen literalmente y otras no ,como decides cuales ? Seguramente lo que te parece malo no es literal y lo bueno si lo es,en ese caso preguntaria,si puedes diferenciar lo bueno de lo malo para que necesitas la biblia?
Aunque no sea literal (vale la pena anotar que millones de cristianos si lo aceptan literal,si creen que hubo diluvio ,si creen que animales hablan) como mensaje es horrible. El mensaje es la violencia se arregla con violencia!!!
Sabias que al dios de la biblia le gusta las violaciones ?
Te lo dejo para que expliques el contexto y un ejemplo,un caso especifico que consideres tiene el contexto adecuado,donde esta bien promover la violaciones de mujeres inocentes.
2 Samuel 12:11 — «Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol.»
2 Samuel 12:12 — «Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol.»
Aqui hay varias cosas a contextualizar, castigar a quien no cometio el delito en cuestion ,la necesidad de venganza y facilitar las violaciones..
Como en el ejemplo anterior ,muestranos el contexto de cada frase :
Así ha dicho Jehová
He aquí yo haré levantar el mal sobre ti
tomaré tus mujeres delante de tus ojos
las daré a tu prójimo
el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol
Supongo que este tampoco es literal ,cual sera el mensaje ?
A proposito de teologia, se dice que los seminarios donde estudian teologia es una fabrica de ateos.Cuando profundizan y leen la biblia se dan cuenta de que es simplemente un libro de historias y mitos (igualitos a otros dioses mas antiguos) ,que no hay originales, que nadie sabe quien escribio,que ha sido traducido y manipulado a placer, y que es moralmente corrupta.
Lander, hay algo que no dejaría pasar, porque es precisamente donde tu intervención pretende darse una autoridad que todavía no has demostrado tener.
Terminas diciendo: «Un hecho es información menos emoción. Una opinión es información más experiencia. La ignorancia es una opinión carente de información. La estupidez es una opinión que ignora los hechos».
La frase suena muy solemne, pero no constituye un argumento. Es una petición de autoridad disfrazada de aforismo: estableces de antemano que tú representas los hechos, mientras que quien discrepa contigo queda colocado en el lado de la ignorancia, la emoción o incluso la estupidez.
Pero las cosas no funcionan así. En una discusión seria, nadie adquiere la condición de «representante de los hechos» porque lo declare al final de su comentario. Se presentan fuentes, se formulan argumentos y se permite que las conclusiones sean examinadas.
Y eso es especialmente importante porque has hecho varias afirmaciones que no son hechos elementales, sino cuestiones históricas y académicas bastante más complejas: que «no hay originales», que la Biblia «ha sido traducida y manipulada a placer», que los seminarios teológicos son una «fábrica de ateos», que los estudiosos descubren que la Biblia es «simplemente un libro de historias y mitos» y que es «moralmente corrupta».
Algunas de esas cuestiones tienen una extensa discusión académica detrás. Otras son generalizaciones. Y ninguna queda demostrada porque después añadas la palabra «hecho».
Así que, si vamos a hablar de hechos, hablemos de hechos. Y si vamos a hablar de interpretaciones, llamémoslas interpretaciones. Esa distinción es bastante más importante que el pequeño aforismo con el que has querido cerrar el asunto.
Ahora sí: vayamos a los textos.
Dices que estás «dispuesto a escuchar». Perfecto. Pero escuchar implica aceptar también una explicación que no confirme de antemano la conclusión que uno desea obtener.
Tu razonamiento parece ser el siguiente: si el texto dice algo moralmente horrible, el contexto debería demostrar que no lo dice; y si el contexto no consigue que deje de parecerte horrible, entonces el contexto es irrelevante.
Eso es circular.
Hay que separar cuatro cuestiones distintas: qué dice el texto, qué significa en su contexto, qué interpretación ha hecho de él una determinada tradición y qué juicio moral hacemos nosotros sobre aquello.
La primera cuestión es textual. La segunda es histórico-literaria. La tercera es teológica. La cuarta es filosófico-moral.
Confundirlas produce exactamente el tipo de argumento que estás haciendo.
Vamos a Génesis 6:13:
«He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra».
¿Dice eso el texto? Sí.
¿Presenta el relato del diluvio como un juicio divino que provoca la destrucción de los seres vivos? Sí.
No necesito esconderme detrás de una interpretación sofisticada para negar algo que el propio relato afirma claramente.
Ahora bien: ¿qué aporta el contexto?
Los versículos inmediatamente anteriores describen una humanidad profundamente corrompida y una tierra llena de violencia. El capítulo introduce así la decisión del diluvio y, a continuación, presenta a Noé, el arca y la preservación de su familia y de los animales.
Eso es contexto.
Y aquí está la primera confusión importante: explicar un texto no significa justificarlo moralmente.
Yo puedo explicarte perfectamente qué función tiene el diluvio dentro de la narración bíblica sin estar obligado a declarar que el episodio es moralmente aceptable según nuestros criterios actuales.
De hecho, si quieres formular una objeción seria, tienes una bastante mejor que la que estás utilizando: puedes preguntar si un castigo de semejante magnitud puede considerarse moralmente justo, especialmente cuando afecta a seres que no parecen responsables individualmente de la conducta descrita.
Esa sí es una cuestión filosófica y teológica de peso.
Pero decir «la Biblia contiene un relato de destrucción masiva, por tanto los cristianos son seguidores de un culto que aceptan la violencia» no demuestra la conclusión. Estás saltando de una narración a una doctrina y de una doctrina a la caracterización psicológica de millones de creyentes.
Eso requiere bastante más trabajo.
También preguntas por qué se necesitan siglos de interpretación para algo que «está escrito».
Porque, sencillamente, leer palabras no equivale a interpretar un texto.
Si así fuera, no existirían siglos de interpretación de Aristóteles, Platón, Homero, Shakespeare, el derecho romano ni prácticamente ninguna obra importante de la literatura universal.
Y nadie cambia las palabras de Aristóteles porque existan distintas interpretaciones de Aristóteles.
Interpretar significa estudiar vocabulario, contexto histórico, género literario, estructura narrativa, destinatarios, relaciones con otros textos y evolución de la tradición interpretativa.
Un poema no se lee como una crónica. Una parábola no se lee como un acta notarial. Un texto sapiencial no funciona igual que una legislación. Un relato mítico o cosmogónico tampoco tiene necesariamente las mismas pretensiones literarias que una narración histórica.
Por eso tu pregunta «¿cómo decides qué es literal?» tiene una respuesta académica bastante menos misteriosa de lo que sugieres: se estudia el texto en su contexto y se determina qué clase de texto es.
Y ahora vayamos a 2 Samuel 12, que es todavía más revelador.
Presentas los versículos:
«Así ha dicho Jehová».
«He aquí yo haré levantar el mal sobre ti».
«Tomaré tus mujeres delante de tus ojos».
«Las daré a tu prójimo».
«El cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol».
Y preguntas cuál es el contexto.
Pues bien: el contexto está precisamente en el capítulo que has citado.
David ha cometido adulterio con Betsabé y ha provocado la muerte de Urías. El profeta Natán lo confronta mediante una parábola y después anuncia las consecuencias de sus actos. David reconoce su pecado.
Por tanto, el pasaje no constituye una norma general que diga: «Dios permite violar mujeres inocentes». Presenta, dentro de la narración, un juicio anunciado contra David y describe las consecuencias que recaerán sobre su casa.
Ahora bien, aquí sí existe una cuestión moral difícil y legítima: ¿por qué las mujeres de David aparecen implicadas en las consecuencias del pecado de David? ¿Cómo debe entenderse la responsabilidad colectiva en la concepción bíblica de la justicia? ¿Es moralmente defendible un castigo que afecta a terceros?
Eso merece una discusión seria.
Pero afirmar «Dios de la Biblia promueve las violaciones» es otra proposición distinta y necesita ser demostrada. No basta con sustituir «el texto narra que ocurrirá X» por «el texto ordena X».
Describir no es prescribir.
Y esta distinción, que es elemental en cualquier análisis literario o jurídico, resulta aquí decisiva.
Tampoco puedes convertir cualquier acción atribuida a Dios dentro de una narración en una orden moral dirigida al lector. Si un texto dice que un personaje mata, no significa automáticamente que el texto esté ordenando matar. Y si un texto atribuye una acción a Dios dentro de una determinada concepción teológica, todavía hay que establecer qué función cumple esa atribución.
Por eso puedes perfectamente considerar moralmente repugnante el relato del diluvio o el episodio de David. No tengo ningún problema con que plantees esa objeción.
Lo que no puedes hacer es ahorrarte el análisis y después presentar tu conclusión moral como si fuese el propio contenido literal del texto.
Eso no es crítica textual.
Es crítica ideológica.
Y respecto a tu afirmación de que «los seminarios donde estudian teología son una fábrica de ateos», convendría que apareciera alguna evidencia antes de elevarla a la categoría de hecho.
Que algunos teólogos hayan perdido la fe es perfectamente posible y está documentado. Pero de ahí no se sigue que estudiar teología produzca ateísmo. Eso sería una generalización.
Del mismo modo, que la crítica textual haya demostrado que no poseemos los manuscritos originales de determinados textos bíblicos no significa que «la Biblia haya sido manipulada a placer». Son afirmaciones completamente diferentes.
La transmisión manuscrita, las variantes textuales, las traducciones, las interpolaciones discutidas, la formación del canon y la autoría de determinados libros son problemas académicos reales. Precisamente por eso existe una disciplina llamada crítica textual y otra llamada crítica histórico-literaria.
Pero ninguna de ellas funciona mediante el procedimiento de:
«He encontrado una dificultad; por tanto, queda demostrado que todo el libro es falso».
Eso sería como encontrar una variante en un manuscrito de Homero y concluir que toda la literatura griega es un fraude.
Finalmente, dices que cuando los estudiantes profundizan en la Biblia descubren que es «simplemente un libro de historias y mitos».
No. Algunos llegan a esa conclusión. Otros conservan la fe. Otros modifican radicalmente su concepción religiosa. Otros pasan a posiciones agnósticas. Otros continúan considerándola una colección de textos religiosos cuya verdad no depende de que cada relato sea leído como una crónica moderna.
La existencia de diferentes conclusiones entre estudiosos no demuestra por sí misma ninguna de ellas.
Así que, si realmente estás «dispuesto a escuchar», hagámoslo de una manera mucho más sencilla y bastante más adulta.
Tú puedes decir:
«Considero moralmente injustificable el juicio del diluvio».
Perfecto. Podemos discutirlo.
Puedes decir:
«No considero históricamente demostrable que el diluvio ocurriera tal como lo narra Génesis».
Perfecto. También podemos discutirlo.
Puedes decir:
«Considero problemático atribuir a Dios el castigo descrito en 2 Samuel 12».
Perfecto. Hay una cuestión teológica seria ahí.
Pero cuando dices:
«Dios de la Biblia promueve las violaciones»,
ya no estás simplemente citando el texto. Estás formulando una conclusión interpretativa. Y esa conclusión debe argumentarse.
Y cuando dices:
«Yo tengo los hechos y el que discrepa conmigo tiene ignorancia o estupidez»,
no estás aportando evidencia alguna.
Estás cerrando el tribunal antes de comenzar el juicio.
Y eso, Lander, es precisamente lo contrario de estar dispuesto a escuchar.
Después de tantos siglos leyendo, copiando, traduciendo, comentando y discutiendo estos textos, te aseguro que la Biblia ha sobrevivido a críticos bastante más preparados que nosotros dos.
De modo que quizá convenga acercarse a ella con algo menos de suficiencia y algo más de método.
La herejía, como la medicina, tiene sus grados. La ignorancia absoluta se cura fácilmente: basta con leer. La peor es la ignorancia convencida de que ya ha leído lo suficiente.
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Después de leerte, Lander, solo puedo resumir tu intervención en tres palabras:
ignorante, progre y hereje.
Ignorante, porque confundes desconocimiento con hechos y simplificación con conocimiento.
Progre, porque conviertes el juicio moral contemporáneo en tribunal universal y pretendes que dos milenios de tradición religiosa pasen primero por el filtro de tus categorías actuales.
Y hereje, porque tomas siglos de tradición teológica, exegética e histórica, los metes en la trituradora de tu literalismo selectivo y después proclamas que has descubierto «lo que realmente dice la Biblia».
Una combinación curiosa: poca exégesis, mucho juicio y una seguridad episcopal para la que todavía no te han ordenado.