septiembre 24 2026, 6:40 pm
La Patilla

La Fiscalía de Estados Unidos volvió a cerrarle la puerta a Cilia Flores. Poco antes de la medianoche del 23 de septiembre, los fiscales del caso Maduro-Flores ratificaron ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York su rechazo a la solicitud de libertad provisional presentada por la esposa de Nicolás Maduro, según reportó desde la sala el abogado venezolano Nizar El Fakih, quien sigue de cerca cada movimiento del proceso. A juicio de los acusadores, no existe un conjunto de condiciones capaz de garantizarle a la Corte que Flores no huirá de Estados Unidos ni representará un peligro para terceros.
El argumento de mayor peso es el riesgo de fuga extremo. Los fiscales sostienen que ninguna fianza, sin importar el monto, garantizaría adecuadamente la comparecencia de Flores ante el tribunal, y citan sus recursos económicos y sus conexiones internacionales como los factores que le facilitarían escapar de la jurisdicción estadounidense antes de llegar a juicio. A esa ecuación se suma el tamaño de la condena que tiene por delante: los cargos por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas de fuego y artefactos destructivos conllevan una pena mínima obligatoria de 40 años de prisión y un máximo de cadena perpetua. Flores tiene 69 años, así que incluso el piso de esa condena equivale de hecho a una sentencia de por vida, un cálculo que los acusadores leen como incentivo adicional para huir. El punto más delicado del expediente es la protección de testigos: parte de las personas vinculadas al caso como testigos o víctimas permanecen en Venezuela, fuera de cualquier resguardo que Estados Unidos pueda ofrecerles, y la Fiscalía teme que una eventual liberación de Flores, incluso bajo arresto domiciliario, eleve el riesgo de presiones o intimidación contra ellas.
No es la primera vez que la Fiscalía se planta frente a este pedido. Ya en septiembre, La Patilla reportó cómo los fiscales se opusieron a una primera versión de la solicitud, y días antes había trascendido que Flores podría salir bajo un esquema de vigilancia armada las 24 horas en Nueva York, a través de la empresa Guidepost Global. La defensa no pide una libertad plena, sino una medida cautelar de arresto domiciliario, y el argumento que sostiene ese pedido es una afección cardíaca que, según alegan, requiere atención fuera del centro de detención en Brooklyn, donde Flores permanece recluida desde su detención el 3 de enero. Según reportó Efecto Cocuyo, la solicitud de la defensa cambió de forma después de que fracasara una negociación previa con la Fiscalía, lo que sugiere que el equipo legal de Flores intentó primero un acuerdo extrajudicial antes de llevar el pedido ante el juez.
El calendario judicial ya tiene fechas fijadas. La defensa tiene hasta el 30 de septiembre para responder formalmente a la oposición de la Fiscalía, y después de eso el juez Alvin Hellerstein (el mismo que en septiembre ordenó sellar los expedientes médicos de Flores para proteger sus datos de salud) escuchará los argumentos de ambas partes en una audiencia fijada para el 8 de octubre a las 10:30 a.m., hora de Nueva York. Esa audiencia no resuelve el caso de fondo, porque el juicio contra Maduro y Flores está programado para el 1 de junio de 2027.
Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro desde 2013 y figura central del chavismo durante más de dos décadas (fue presidenta de la Asamblea Nacional y fiscal general de Venezuela), enfrenta en Estados Unidos los mismos cargos de narcoterrorismo junto a su esposo. La Fiscalía ya dejó su posición por escrito ante la Corte. La respuesta de la defensa vence el 30 de septiembre, y la última palabra sobre si Flores sigue en Brooklyn o pasa a arresto domiciliario la tiene el juez Hellerstein el 8 de octubre.

