Yo era muy joven en esa época, pero estuve ahí. Estuve metido en la calle en 2013, en aquellas protestas donde trágicamente perdimos a un hermano de este mismo foro, un verdadero escuálido reloaded. A nosotros nadie nos viene a echar cuentos de lo que es poner el pecho, ni de lo que duele ver a la gente en la calle arriesgándolo todo para que al final todo quede en nada.
Apoyé a María Corina. Creí que esta vez habría una ruptura real con ese statu quo. Pero el post-fraude destruyó cualquier ilusión. La gente salió con furia, la gente tumbo estatuas, había una masa dispuesta a todo, ¿y cuál fue la respuesta del liderazgo? Un show patético de «ya viene», un «ya casi», promesas vacías y la incapacidad absoluta de deslindarse de esa clientela política tradicional que lleva más de 20 años viviendo de la tragedia venezolana. Nos volvieron a engañar, una y otra vez.
Tengo a mi familia en Venezuela. Quiero lo mejor para ellos y estoy harto de verlos atrapados en una pugna de poder infinita entre un régimen criminal y una oposición que solo vende aire. Y lo digo sin tapujos, aunque a muchos les duela o no lo entiendan: hoy prefiero mil veces el tutelaje pragmático de Delcy que seguir haciéndole el juego al show de MCM y la falsa oposición.
Si ese tutelaje da un mínimo de estabilidad económica, si alivia en algo el día a día del venezolano de a pie y frena el desastre de las falsas expectativas, bienvenido sea. Es lo que hay. Prefiero la realidad cruda y el pragmatismo que seguir alimentando la maquinaria de unos cara de tabla que convierten la sangre y el hambre de la gente en una campaña eterna de marketing.
Ya basta de ser idiotas útiles. Nos cansamos. ¿Acaso soy el único que llegó a este punto de inflexión después de más de dos décadas de traiciones? Los leo.


