Caminante escribió: Mié Dic 29, 2021 5:36 am
Hace muchos an'os antes de salir de Venezuela estuve una presentacion tecnica en la empresa donde yo trabajaba en aquel entonces, me parecia gracioso y hasta tonto que quien estaba exponiendo era un venezolano que llevaba mucho tiempo viviendo en Houston y que pedia disculpas por que a veces se trancaba hablando debido a que habia perdido algun control sobre su espan'ol hablado y mencionaba que era consecuencia del tiempo que llevaba en Houston en un ambiente de trabajo en el que hablaba y escribia solo en ingles.
Luego que sali de Venezuela y pasado bastante tiempo, mis hijos no hablan muy bien el espan'ol y normalmente conversan entre ellos en Noruego, paso la mayor parte del tiempo en un ambiente de trabajo hablando y escribiendo en ingles y algo de Noruego, que mi espano'l conversado, escrito, pensado, esta bastante mal.
Nunca te burles, el karma existe.
Conocí hace años a una venezolana que me contó cómo le preguntaban de dónde era cuando iba a Venezuela, por su acento. Ahí mismo, le eché la cruz, por ridícula.
A uno se le olvidan algunas formas de expresarse, por desuso, es cierto, pero de ahí a andar por la vida en plan de
olvíde como se hablar espaniol, tampoco.
Por cierto que una vez vi la entrega de unos premios en Alemania y entre los premiados estaba Arnold Schwarzenegger, que casi necesitó un intérprete y Sandra Bullock que habló bien fluido.
Lo de los niños, es bien interesante. He visto de todo.
Mi hijo nació en Venezuela, hablaba español todo el tiempo. Su papá y yo le hablábamos en suizo-alemán, para que tuviese ese idioma también. Él entendía todo, no hablaba nada. Volvemos a Suiza cuando tenía cinco años y en la escuela va a una clase extra de refuerzo del idioma. Al mes, la maestra me llama sorprendida, porque el niño estaba hablando perfecto suizo. Todo ese conocimiento, estaba ahí. Cuando se larga con el suizo, yo le hablaba en español, él me respondía en alemán. Cuando nos reuníamos con nuestros amigos venezolanos, entre los niños se hablaban estrictamente en alemán.
Tenía diez años mi hijo, cuando nos vamos a Paraguay y me pregunta con aire de preocupación, en cuánto tiempo creía yo que va a poder hablar español, le dije que en un mes y como marcado por el reloj, al mes estaba hablando paraguayísimo.
Lo raro es que iba a un colegio alemán, donde los niños hablaban solo alemán entre ellos, en el recreo, fuera de las aulas.
Normalmente no quieren hablar un idioma distinto al de país donde están, pero en ese colegio, se rompía la regla.
