
Margarita López Maya, Andrés Caleca y Enderson Sequera consideran que la dirigencia opositora debe enfocarse en las elecciones presidenciales de 2024 y no en el referendo revocatorio, para lo que ya se han comenzado a movilizarse algunos sectores políticos. La organización y la unidad fueron claves en la repetición de la elección de gobernador en el estado natal de Hugo Chávez. Eso es lo que debe fortalecer la Mesa de la Unidad Democrática para enfrentar a un Nicolás Maduro que no estará dispuesto a entregar el poder por las vías democráticas ni a ceder en las condiciones
El triunfalismo que se ha generado en algunos sectores por la victoria de la Mesa de la Unidad Democrática en el estado Barinas podría llevar nuevamente a la oposición al desgaste y a la frustración. El 9 de enero resultó electo gobernador Sergio Garrido, quien superó por más de 44.000 votos al chavista Jorge Arreaza.
Esa diferencia supone un aumento de participación en la entidad que, aunque es de poca importancia política, tiene un importante significado simbólico. En ello coincidieron Margarita López Maya, vicepresidenta de la Asociación de Estudios Latinoamericanos; Andrés Caleca, expresidente del Consejo Nacional Electoral, y Enderson Sequera, director estratégico del medio digital de análisis político Politiks.
«Haber derrotado al chavismo y al Partido Socialista Unido de Venezuela es importantísimo. Tiene una simbología muy grande, y la primera lección es que la dirigencia opositora es capaz de lograr cualquier hazaña cuando hay voluntad de poder real», manifestó Caleca.
Transmitir confianza en el liderazgo
Puntualizó Caleca que una de ellas es transmitir confianza en el liderazgo ante el reto de un país en crisis que, además, se encuentra muy ensimismado en resolver problemas como el hambre. Pero un país que cuando ve que hay voluntad verdadera de propiciar un cambio, con una dirigencia unida que persiste contra todas las dificultades, obtiene victorias como la de Barinas o la de la Asamblea Nacional de 2015.
López Maya cree que se debe continuar el camino que de forma gradual se ha abierto hacia la transición a través de la vía constitucional. Advirtió que el gran peligro es que los actores políticos están moldeados en el inmediatismo y asumen el triunfo de la oposición en Barinas como si fuese suyo, cuando en realidad es del pueblo barinés, de los dirigentes locales y de la sociedad civil que presionó para comenzar la lucha con el fin de lograr una salida institucional y democrática.
Sequera agregó que ese triunfo político y simbólico es importante, pero debe leerse con mucha prudencia. «Si luego de ganar Barinas se instala en la oposición la peligrosa narrativa de que ‘el voto masivo mata fraude’ y se empieza a vender la idea de que sí existen condiciones electorales, el chavismo podrá convertir la derrota política en Barinas en una victoria estratégica a largo plazo», dijo el politólogo.
Referendo revocatorio, un riesgo
Sectores de la oposición venezolana han promovido la idea, y con mayor fuerza después del 9 de enero, de que se puede activar el revocatorio contra Nicolás Maduro. Pero los expertos, sin embargo, advierten que en cuestión de meses la dirigencia no logrará la unidad ni los acuerdos internos necesarios para ganar en unas eventuales presidenciales.
La tarea que tiene la oposición no es fácil, reconoció Caleca, y tampoco habrá resultados en lo inmediato. No hay atajos. Lo que le preocupa del proceso para el referendo, manifestó, es que se vuelva a crear el espejismo que de Maduro saldrá mañana del poder.
«Maduro no va a ceder en el referendo revocatorio, estoy seguro de eso. Ese es el problema con el revocatorio, que ya es un tema nacional. La oposición no tiene fuerza para imponerlo, todavía no tenemos esa mayoría capaz de obligar a Maduro a ceder en el revocatorio. Eso requeriría una amplísima movilización nacional, que no es solo recoger firmas. Porque ya firmas se recogieron en 2016 y las anularon», recordó.
Oposición: ganar y desbocarse
Coincido con él López Maya. «Una cosa es que la oposición gane en Barinas y otra es desbocarse y dar por hecho que en tres meses se puede salir del gobierno con un revocatorio», manifestó la historiadora venezolana.
Dijo que los resultados del 9 de enero son una lección para la oposición porque el 21 de noviembre, coincidió con Caleca, se pudieron ganar al menos 12 gobernaciones. «¿Qué habría pasado si la estrategia que utilizaron en Barinas la hubiesen tenido para el 21 de noviembre? Se mostraron los errores», afirmó la profesora.
Sequera, al igual que López Maya, considera que lo más importante es cómo la oposición venezolana administrará, en el corto y mediano plazo, la victoria en el estado natal de Hugo Chávez.
El politólogo subrayó que se ganó en Barinas porque la oposición lo entendió como un hito político y no como un evento electoral. «Mientras el 21 de noviembre los candidatos de la Unidad centraron su mensaje en ofertas irrealizables de políticas públicas, en Barinas el mensaje fue claro: voten por nosotros para acabar con 23 años de gobierno de la familia Chávez», sostuvo Sequera.
Dijo que, sin duda, la movilización y organización fueron importantes, pero el factor determinante fue que la oposición despertó la expectativa de cambio en los barineses. «Las mayores victorias de la oposición en su historia han venido cuando esta expectativa es sólida. Pasó en 2017 con las protestas masivas y en 2015 con la victoria en las parlamentarias, por poner solo dos ejemplos», declaró.
El objetivo: presidenciales 2024
Caleca añadió que la experiencia ha demostrado que no hay posibilidad de que ese derecho constitucional, que calificó de populista y demagogia del chavismo, se materialice. Y que la debilidad en la oposición sugiere que no debe ir por esa vía, sino que debe concentrarse en cuatro tareas: la coordinación, el fortalecimiento de los partidos, la definición de una estrategia consensuada y una gran unidad nacional para las presidenciales de 2024.
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