Historias como estas me devuelven la esperanza en la humanidad

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Buzz
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Historias como estas me devuelven la esperanza en la humanidad

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Mohamed Bzeek, un inmigrante libio, lleva dos décadas acogiendo niños, muchos de ellos hispanos, condenados a morir. En total ha perdido a 10

La atmósfera nada más cruzar la puerta sobrecoge. Cuesta asentarse en un ambiente donde hay una niña en fase terminal. A la izquierda está sentada en el sofá la pequeña de seis años, protegida por un buen puñado de cojines. Está ciega y sorda, sus brazos y sus piernas están paralizadas, pesa 15 kilos y padece de convulsiones diarias, atendida por una enfermera que no para de acariciarle la cabeza, diminuta, deforme por una extraña patología por la que tiene los días contados.

“Hay que acariciarla porque es la única forma para que sepa que estamos con ella. Procuro darle todo el cariño que puedo porque es un ser humano. Tiene sentimientos”. Quien lo dice es Mohamed Bzeek, un inmigrante libio que lleva dos décadas como padre de acogida de niños condenados a morir por enfermedades incurables. De momento ha perdido a 10 niños. Uno de ellos falleció en sus brazos.

Desde el Departamento de Servicios Infantiles y Familiares del Condado de Los Angeles (DCFS, por sus siglas inglés) lo consideran un caso único. Dicen que es, probablemente, el hombre más compasivo de Estados Unidos. Bzeek, sin embargo, le quita hierro a su historia. “No soy un héroe. No importa lo que diga la gente. Hago lo que se supone que tienes que hacer como ser humano, ayudar a los que lo necesitan”, razona sentado en la mesa del comedor de la cocina, convenciendo a su interlocutor de que se quede a comer con él. “Voy a hacer spaguetti Alfredo y se tiene que quedar. En mi país tenemos la obligación de ser hospitalarios”. Lo explica con una sonrisa genuina, feliz por tener compañía y quizá por romper la rutina.

Por lo general, su vida es ocuparse de esa niña cuyo nombre no puede revelar por mandato judicial. Tampoco habla de sus padres biológicos, sobre los que tiene información facilitada por los servicios sociales del condado. Solo comparte que al sexto cumpleaños de la menor no quisieron venir, pese a que les invitaron. “Siempre existe la posibilidad de que los padres biológicos decidan recuperar a su hijo, pero en estos casos yo suelo quedarme con ellos hasta que fallecen”. A varios de ellos los terminó por adoptar. Mientras cocina, Bzeek cuenta que no ha tenido un solo día libre desde que llegó la niña a casa, nacida con encefalocele, una enfermedad congénita rara que le impidió desarrollar su cerebro de forma adecuada. “Yo me encargo de todo, de su alimentación, de las medicinas, de cambiarle los pañales y de las visitas al hospital, que son muy frecuentes”. Ahora ya no son tan seguidas, pero antes eran tres viajes a la semana al Children’s Hospital de Los Angeles, ubicado a unas 30 millas de su casa. “He ido tantas veces que creo que la furgoneta se conduce hasta allí sola”, bromea.

La clave, parece, reside en su religión, la musulmana. “Saco fuerza de mi fe y siempre lo afronto igual, queriendo a los niños como si fueran míos”, comparte. “Hay hacerlo desde el corazón, porque si lo haces por dinero no funciona”. Bzeek se refiere a los 1.700 dólares que recibe al mes para el cuidado de la niña. Con eso mantiene su casa y a su hijo, un chico de 19 años también severamente discapacitado.

Adam, que mide menos de un metro y pesa 29 kilos, se mueve por la casa con un monopatín ancho que le fabricó su padre con los restos de una tabla de planchar. Sus pequeños brazos le sirven para desplazarse y su tabla roja sirve incluso de mesa improvisada cuando su padre termina de hacer los spaguettis con pollo. El joven, que estudia ciencias de la computación en una universidad cercana, nació con enanismo y con osteogénesis imperfecta, conocida también como huesos de cristal. Su padre cuenta que de pequeño su estructura ósea eran tan débil que solo ponerle unos calcetines podía suponer un riesgo de fractura.

Gracias a esa entereza puede encajar la muerte de todos esos niños. “La muerte es parte de la vida. A todos nos llega”, medita sin dejar de mirar a los ojos, sereno. “Antes de aceptarlos en casa sé que se van a morir, que llevan la sentencia de muerte encima. He tenido casos en que sus médicos me han dicho que tenían semanas de vida y aún así digo que sí. No me importan las condiciones. Los acepto igual. Y duele, duele mucho cuando fallecen. Me pone muy triste, pero tengo que seguir adelante”.

Es una historia única dentro un sistema que solo en el condado de Los Angeles tiene a 35.000 niños bajo su protección. De esos, unos 600 tienen problemas médicos severos que en su mayoría pasan su existencia en un hospital o con una enfermera convertida en madre de acogida. Lo curioso es que en realidad fue Dawn, su mujer, la que empezó a dar acogida a niños como “foster parent”. Bzeek tenía un sueño muy distinto. Su idea era convertirse en ingeniero en la tierra de las oportunidades gracias a una beca del gobierno libio. Se mudó a Chicago en 1978 y después a Utah, antes de conocer a su mujer en California y descubrir su verdadero destino.

Al parecer, los abuelos de su mujer fueron los primeros en acoger niños necesitados, y eso inspiró a Dawn, que tenía abiertas las puertas de casa de par en par cuando conoció a su futuro marido. El libio tuvo su primera experiencia en 1989. Desde entonces han pasado tantos niños por su hogar que ha perdido la cuenta. “Diría que son 100 al menos”. De ese centenar, al menos 40 llegaron en fase terminal, la mayoría de familias mexicanas y afroamericanas. “Lo hago porque me encantan los niños y porque vengo de una familia muy grande en Libia”, justifica.

Sin embargo, lo duro llegó dos años después, en 1991, cuando se le murió el primer niño. Era la hija de una trabajadora del campo que tuvo complicaciones durante el embarazo por haber respirado pesticidas en cantidad. Nació con un problema en la espina dorsal y falleció un 4 de julio, antes de cumplir un año de vida, mientras el matrimonio preparaba la cena. “Eso me hizo mucho daño”, recuerda el hombre que solía correr maratones y que muestra orgulloso las fotos de cuando era un atleta. Ahora tiene unos cuantos kilos de más, sin perder nunca la sonrisa. A otro menor lo tuvo que llevar al hospital en 167 ocasiones, un niño que no podía comer nada sólido. Pese a ello, lo sentaban en la mesa cada día para que se sintiera integrado. Tenía ocho años cuando falleció. “Mentiría si no dijera que hay niños que recuerdo de una forma especial. Se me vienen a la mente constantemente. Cuando muere un hijo, te deja muy mal durante semanas”, confiesa. Pero no todo es drama. Aún tiene hijos adoptivos a los que les va bien y que han salido adelante. “Tengo un hijo al que mi mujer recibió antes de que nos conociéramos. Tenía solo dos semanas y ahora tiene 32 años. Todavía me llama papá. Soy la única familia que tiene”.

Fuente: https://articulos.elclasificado.com/not ... med-bzeek/
Última edición por Buzz el Dom Ene 02, 2022 1:41 pm, editado 1 vez en total.
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Robespierre
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Re: Historias como estas me devuelve la esperanza en la humanidad

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Lo felicito,hacen falta mas historias como esta.

Gracias por publicarla.
"La felicidad y la alegría son seguidas por el tormento.
Por todo lo bello tienes que pagar." Was ich liebe.
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Anticomunista
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Re: Historias como estas me devuelven la esperanza en la humanidad

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Solo los alimenta para luego convertirlos en bombas humanas
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Buzz
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Re: Historias como estas me devuelven la esperanza en la humanidad

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Anticomunista escribió: Lun Ene 03, 2022 10:36 am Solo los alimenta para luego convertirlos en bombas humanas
Y luego cuando leo cosas como las que Ud. ha dicho, raudo pierdo de nuevo la esperanza.
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pajaro picon picon
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Re: Historias como estas me devuelven la esperanza en la humanidad

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Anticomunista escribió: Lun Ene 03, 2022 10:36 am Solo los alimenta para luego convertirlos en bombas humanas
***ga... pero eres una plasta de ñoña..

para tú información no todos los árabes son malos.. la generalización solo demuestra su ignorancia
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Nestor08
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Re: Historias como estas me devuelven la esperanza en la humanidad

Mensaje sin leer por Nestor08 »

Es cierto eso de que no todos los arabes son fanaticos religiosos o extremistas, asi como tampoco se puede negar las muchas muertes que han causado al mundo, no por ello apoyo el que se generalice, por lo que pude leer este hombre hace una labor muy loable al brindarle amor a esos niños en sus ultimos momentos, Dios le bendiga, pero lamentablemente tambien existen otros que captan niños para convertirlos en eso, bombas humanas.
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Lirumlarum
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Re: Historias como estas me devuelven la esperanza en la humanidad

Mensaje sin leer por Lirumlarum »

Una historia muy conmovedora.

¡Gracias por compartir!

Saludos
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