Buzz escribió: Jue Jun 04, 2026 9:35 am
Este mensaje fue publicado originalmente en el hilo permanente «Código de Conducta». Sin embargo, he decidido reproducirlo también aquí para darle mayor visibilidad, ya que las cuestiones que plantea afectan al funcionamiento general del foro y no únicamente a un espacio específico de discusión.
Quiero dejar por sentada mi posición definitiva sobre el estado actual del foro. Este espacio ha dejado de ser un entorno de debate para convertirse en un feudo donde un grupúsculo de usuarios sabotea y trolea sistemáticamente cualquier posibilidad de discusión constructiva. Sus intervenciones no solo son pueriles, sino deliberadamente ofensivas, recurriendo al uso de imágenes desagradables y completamente ajenas a los temas tratados. Peor aún, monopolizan el espacio mediante el empleo de cuentas múltiples (multinicks), descarrilando los hilos con mensajes obscenos, provocaciones reiterativas y una fijación escatológica que nada aporta al intercambio de ideas. La actividad de estos individuos no persigue informar, argumentar ni enriquecer las discusiones; su único propósito parece ser el hostigamiento, la descalificación y la degradación deliberada del debate.
Conviene además precisar que no cuestiono la existencia de la sátira, la ironía o incluso de intercambios particularmente enérgicos. En cualquier espacio de debate resulta perfectamente legítimo antagonizar ideas, cuestionar argumentos con dureza e incluso recurrir ocasionalmente al humor cuando una propuesta nos parece absurda o provoca hilaridad. Tales recursos forman parte natural de la discusión pública y, empleados con moderación, pueden incluso enriquecerla. Lo que resulta inadmisible es abandonar por completo el debate sobre las ideas para sustituirlo por una avalancha de comentarios denigrantes dirigidos contra la persona que las expresa, con el único propósito de desviar, desvirtuar y descarrilar la discusión. La diferencia entre la polémica y el sabotaje debería ser evidente para cualquier observador imparcial, pero parece haberse vuelto irrelevante en la práctica cotidiana de este foro.
En los últimos meses esta deriva ha alcanzado niveles difíciles de ignorar. Se han abierto hilos dedicados exclusivamente a denigrar a usuarios concretos, convirtiendo el foro en una suerte de plaza pública para el escarnio personal. El deterioro ha llegado al extremo de normalizar la publicación de imágenes repugnantes y de contenido sexual explícito. Ante semejantes manifestaciones “comunicacionales”, resulta inevitable preguntarse: ¿quién puede mostrar este foro públicamente sin sentir vergüenza ajena? ¿Puede llamarse debate a un espacio donde las intervenciones más visibles consisten en insultos, troleo y exhibiciones de mal gusto? Apenas ayer, tras publicar un comentario en estos mismos términos, uno de los saboteadores habituales rescató nuevamente uno de los hilos en los que había utilizado imágenes fálicas con el único propósito de arruinar una discusión. ¿Cómo no hacerlo cuando la impunidad parece absoluta? La reciente autoexclusión de Damirón constituyó una señal inequívoca de esta degradación, pero ni siquiera ese hecho ha servido para promover la más mínima reflexión.
Esta situación se ha prolongado durante años ante la evidente inacción de la moderación y la aplicación selectiva de las normas internas. Lejos de actuar con firmeza frente a quienes convierten el foro en un vertedero de provocaciones y ataques personales, la moderación ha preferido concentrar sus esfuerzos en sancionar a determinados usuarios por motivos ideológicos o políticos. El caso de Aleph es particularmente ilustrativo. Resulta evidente que gran parte de sus intervenciones se enmarcaban dentro de la crítica política a las acciones militares israelíes y al bloqueo humanitario en Gaza y el Líbano, una postura compartida por numerosos analistas internacionales, especialistas en relaciones internacionales, organizaciones humanitarias y voces relevantes del propio espectro conservador y libertario estadounidense, entre ellas Tucker Carlson, Candace Owens, Dave Smith, Thomas Massie y otros referentes habitualmente alejados de posiciones progresistas. Equiparar automáticamente esa crítica política con el o***io al pueblo judío constituye un error conceptual que numerosos juristas, académicos y analistas han señalado reiteradamente, además de trivializar y desvirtuar la lucha contra el antisemitismo genuino.
Por el contrario, expresiones de antisemitismo explícito, doctrinal y reiterado fueron toleradas durante años cuando provenían de otros usuarios. El caso de Verdinegro resulta particularmente difícil de ignorar. Cabe sospechar que las medidas adoptadas contra él solo llegaron cuando la expulsión de Aleph hizo demasiado evidente la disparidad de criterios aplicada por la moderación.
Por todo lo anterior, he decidido suspender de manera indefinida mi participación en este foro hasta que se produzcan cambios estructurales reales y verificables. La tolerancia sistemática hacia el sabotaje, el acoso y la degradación del debate me lleva a interpretar la conducta de la moderación como un reflejo fiel de las prioridades y valores de la propia administración. Si este es el espíritu que hoy define a este espacio, debo concluir que resulta incompatible con mis principios personales.
A quienes todavía intentan sostener discusiones serias y respetuosas dentro del foro les expreso mi reconocimiento y agradecimiento. Lamentablemente, en las condiciones actuales, considero que su esfuerzo se desarrolla en un entorno que ya no recompensa el intercambio racional de ideas, sino precisamente lo contrario.